Mis canciones del año 2018

¡Hola a todos/as! Madre mía, vamos a entrar ya en 2019. Parece que fue hace nada cuando pisábamos 2018 con todas esas ilusiones y esperanzas a cuestas que se llevan cuando entramos en un año nuevo.

Lo cierto es que, si miro hacia atrás parece que no he andado mucho en mi particular camino, pero a veces hay que ponerse la gafas de ver de cerca para darse cuenta de que, no es necesario alcanzar grandes cosas para caminar, que se puede caminar lento pero, aun así, seguir caminando.

Empezaba el año con la vista puesta en las oposiciones a educación primaria que podían darme ese trabajo que tanto ansío desde hace años, prueba que no me dio una plaza pero de la que extraigo excelentes conclusiones y resultados personales.

También lo empezaba con la esperanza de conseguir publicar alguna de mis novelas y ahí siguen, en el cajón de las cosas para hacer. He conseguido el sí de dos editoriales pero sus propuestas no me llegan a convencer, así que he preferido no hacer las cosas a hacerlas de mala manera. Seguiremos luchando.

Tuve, junto a un amigo, mi propio programa de radio, un sueño que tenía desde pequeño, un bonito proyecto en el que aprendí mucho y en el que conocí a gente realmente fantástica. Un gusanillo que se ha quedado ahí y que espero poder volver a despertar algún día.

A pesar de las oposiciones, ha sido un muy buen año en cuanto a la escritura, sobre todo musical. He creado canciones que me encantan y que me animan a querer seguir aprendiendo guitarra, a seguir creando. Canciones que he empezado a subir a mi canal de Youtube y espero seguir subiendo.

Y por último, no me puedo olvidar mi viaje a Viena, porque sí, porque viajar es muy importante para mí, ya sea a 300 o a 3000km, porque me encanta descubrir mundos nuevos y otras culturas, descubrir esos lugares que han formado parte de la historia y otros tantos que para muchos son historia, porque me hace crecer y ser mejor persona, porque son experiencias que si, además, las recorres con grandes personas, se hacen inolvidables.

Bueno, y después de este rollazo con mis miserias y éxitos del año, doy paso, sin más dilación a mis canciones del año. Debo avisar que el orden de las mismas no tiene ningún por qué y que la mayoría de canciones no representan solo a la canción en sí, sino al grupo que la interpreta.

From now on – The Greatest Showman

A principios de año fui al cine a ver esta película de Hugh Jackman y, automáticamente, se convirtió en una de mis películas favoritas del año, más que por la película en si, por sus canciones. Salí del cine cantándolas y me pasé semanas con su banda sonora reproduciéndose en mi Spotify, consciente de que, con el paso de los años, iba a formar parte del imaginario colectivo musical de la historia del cine, tal y como han hecho otras bandas sonoras recientes como Moulin Rouge o Chicago. De todas las canciones me quedo con este From now on, un tema con una intensidad increible que habla de renacer, de darse cuenta de quién ha estado ahí en los momentos importantes, de quién nunca nos ha abandonado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La cerveza – Los flacos (Lena Carrilero y Fran Mariscal)

He de decir que no recuerdo ahora mismo cómo descubrí este temazo. Sé que lo hice en youtube, con el vídeo que tenéis más abajo, pero no sé cómo llegué a él. Sea como sea, este tema tiene un rollazo descomunal y, personalmente, viéndolos simplemente  guitarra y voz, me devuelve a mis años estudiando en Almería en los que me pasaba el día componiendo canciones y los jueves de concierto en salas. Escuchar a este dueto me ha llevado a lo largo del año a descubrir a otros pedazo de artistas que ahora escucho regularmente como El Kanka, El niño de la hipoteca o Muerdo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Solar

Como he dicho en la intro, este año tuve la oportunidad de presentar un programa de radio, por la cual cosa tuve la oportunidad de entrevistar a un montón de artistas y gente interesantísima. En uno de los programas entrevistamos al grupo Solar, banda con la que mi compi de programa y yo aprendimos muchísimo y a la que desconocía por completo y que, puedo decir, ha sido mi descubrimiento del año. Las canciones de Solar tienen mucha magia y te invitan a cerrar los ojos y llenarse de melancolía. Si queréis más sobre ellos, no puedo más que recomendaros la entrada sobre la canción que tenéis más abajo, ese Días de Gloria que nos lleva a la infancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pren el moment – Els Catarres

Els Catarres siempre han sido uno de mis grupos en catalán predilectos. Los conocía cuando apenas llenaban recintos con 50 personas y ahora es uno de los grupos más escuchados en los países catalanes. He de reconocer que a su penúltimo disco, Big Bang, no le encontré el gancho más que a un par de canciones, pero este 2018 sacaron Tots els meus principis, su último disco, y me volvieron a encandilar con un ritmo más eléctrico y explosivo que al que nos tenían acostumbrados, así que ha vuelto a convertirse en uno de mis grupos que cantan en catalán favoritos junto a Blaumut, Manel, Txarango o Els amics de les arts. Os dejo un temazo llamado Pren el moment, una canción que nos lleva a vivir el momento, a bailar y cantar a pleno pulmón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Million Reasons – Lady Gaga

¿Qué decir de Lady Gaga que no se haya dicho nada? No lo sé, la verdad. Lo cierto es que no es una artista que yo escuche constantemente porque tiene canciones más “discotequeras” que otra cosa, pero no por ello tengo que dejar de reconocer que es una de las voces más espectaculares que existen en el panorama musical actual y que solo con su presencia es capaz de llenar un escenario. Existen ciertas canciones de ella que me encantan y esta es una de ellas, magia en estado puro, estremecimiento en la piel y lágrimas en las pupilas. Tengo la costumbre de escucharla a todo volumen y cada vez que lo hago me deja totalmente noqueado, y este año lo he hecho más que nunca. Os dejo una versión en directo para que aprecéis aún mejor si cabe lo fantástica que es.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sargento de hierro – Morgan

Este 2018 ha sido el año en el que de verdad me he enganchado de verdad a Morgan. Los conozco desde hace un par de años, desde que sacaron su primer álbum, North, pero me había quedado solo con un par de canciones y no había indagado más en ellas. Pero este año, a raíz del lanzamiento de su segundo largo, Air, los he ido escuchando más y más. La voz de su cantante, Nina, te llega totalmente al alma y el grupo en si te envuelve en una aurea melancólica, además de, en muchos temas, llevarte a los inicios del rock más puro de los años 60. Una verdadera bocanada de aire fresco para el pop-rock de nuestro país, totalmente diferente a lo que se está  haciendo recientemente tanto en el mundo mainstream como en el alternativo.

 

 

 

 

 

 

Mess is mine – Vance Joy

Este año 2018 he escuchado bastante pop rock en inglés. He puesto en la lista a Vance Joy como representación pero podría haber puesto perfectamente a Bastille, Mumford & Sons, Kodaline, Band of Horses o The Lumminers, grupos que se pueden enmarcar dentro de un mismo estilo y que, a decir verdad, me transmiten grandes dosis de vitalidad, épica y energía. Canciones perfectas para transportarte con la música a otro ambiente, para llenar de color hasta los días más oscuros.

 

 

 

 

Cartas de navegación – Shinova

Shinova es uno de mis grupos del momento, y en 2018, con su último disco Cartas de navegación, lo he confirmado. Los descubrí allá por 2016, gracias a que Spotify incluyó su temazo Volver en una de sus listas. Estuve un tiempo escuchando solo esa canción y cuando me decidí a escuchar el resto de sus canciones ya no me pude desenganchar. Shinova son épica, vitalidad, energía, sonoridad en sus canciones. Su penúltimo disco, Volver, me gustó tanto que incluso me lo compré, así que cuando este año salió Cartas de navegación, su nuevo disco, me lancé rápidamente a escucharlo. He de confesar que tardé bastante en pillarle el punto, pero ya se sabe que la música son momentos y siempre hay que dar segundas oportunidades. Mereció la pena. Cartas de navegación es, actualmente, uno de mis discos favoritos y lo escucho día tras día. Lo único que me queda es verlos en directo, lo cual estoy deseando hacer este próximo 2019.

 

Aún respira – Nunatak

Con Nunatak me pasa algo parecido a Shinova. Según Spotify, es el grupo al que más he escuchado este año y, probablemente, sea verdad. Descubrí a este grupo hace un par de años, cuando un amigo me recomendó su temazo La primera luz, un temazo de su disco Nunatak y el pulso infinito lleno de intensidad y épica. De primeras no me impactó mucho ni la canción ni el grupo pero poco a poco le fui cogiendo el gusto. Ha sido este 2018, con el lanzamiento de su último disco, Nunatak y el tiempo de los valientes, cuando definitivamente se han hecho conmigo. Lo encuentro un disco casi redondo, con canciones repletas de fuerza, magia y energía que te dan un revés desde el primer momento en que las escuchas. Al igual que me pasa con Shinova, lo único que me queda con Nunatak es verlos en directo, cosa que estoy deseando hacer.

Consejo de sabios – Vetusta Morla

Bien. Hace casi diez años que conozco a Vetusta Morla y casi diez son los años que he tardado en verlos en directo, cosa que, al fin, ha sucedido este 2018, en el que puedo definir mi concierto del año. Llevaba tiempo buscando fecha y lugar para asistir a uno de sus conciertos pero por unas cosas o por otras, lo había ido postergando. Cuando una amiga y yo vimos que el grupo actuaba casi al lado de casa no lo dudamos, nos lanzamos a comprar las entradas y esperamos. Y mereció la pena. El concierto fue un continuo sinfin de emociones, intensidad, fuerza. Me pasé las dos horas con los vellos de punta y un nudo en la garganta, Pucho y los suyos hicieron magia y las lágrimas estuvieron al borde de salir en canciones como Los días raros, Copenhague o esta que os traigo. Fue un concierto más de piel que de oído, de esos que se recuerdan toda la vida. Respecto a esta canción, poco más os puedo decir que lo que ya dije en la Mi canción de hoy que le dedique, así que os invito a que la leáis aquí.

Bonus track

Tal y como hice en Mis canciones del año 2015 voy a sacar a la luz de forma totalmente aleatoria 10 canciones que tenga en el movil, de manera que no hay trampa ni cartón ni postureo a la hora de mostraros la música que escucho. Le doy al aleatorio y las diez primeras canciones que salen son…

Romper el cielo – Nunatak

Arte moderno – Izal

Correfoc – Zoo

Bella’s Lullaby – Twilight Soundtrack

Fuego cruzado – Solar

Maldita dulzura – Vetusta Morla

La vida sigue igual – Julio Iglesias

Agua – Jarabe de palo

Desastre – Full

Corazón de mimbre – Marea

Bien, la verdad es que no me puedo quejar de lo que ha salido, ni siquiera de ese La vida sigue igual, pues, al final, también hay que valorar la buena música que se ha hecho en este país los últimos 50 años.

Con esto me despido. Espero, con total sinceridad, que este próximo 2019 os traiga un montón de felicidad, que sigáis construyendo vuestro camino, que no paréis, que, aunque la piedra sea pequeña, todo cuenta y todo vale. Espero que leáis mucho, que escuchéis mucha y buena música y que me lo contéis, aquí espero estar yo leyendo lo que me contéis.

¡Feliz año nuevo!

 

 

Consejo de sabios – Vetusta morla (Mi canción de la semana XV)

¡Hola a todos/as! Aquí estoy de nuevo, sin saber qué decir, de nuevo con la presión de esa barrita que parpadea y espera impaciente a que le des vida, a que la muevas de sitio, a ayudarla a dejar tras de sí cientos de palabras que os diviertan, que os emocionen.

Que me diviertan, que me emocionen.

Renazco de mis propias cenizas creyendo que ha sido suficiente el descanso, sabiendo que escribir es mi vida, con el proyecto que llevaba entre manos en 2016 cerrado y otros tantos naciendo en mi cabeza.

Y me apetecía volver con lo que fue mi sección favorita del blog, este Mi canción de la semana con la que cierro los ojos y me dejo llevar por la música, por la melodía, por esas letras que cuentan historias y hablan de nosotros, la vida en sí misma.

Hoy os traigo una canción que hace romper en mil pedazos, de esas que se escuchan más por la piel que por el oído, de las que atraviesan el alma. Hoy os traigo a uno de los mejores grupos del panorama nacional: Vetusta Morla y su Consejo de sabios.

Probablemente ésta es una de las canciones que más he escuchado en lo que va de año,image_content_7444241_20171110001554 seguramente no por lo que cuenta, sino por el estado de ensoñación y magia en el que me siento cada vez que la escucho, eso que nos pasa tantas veces de cerrar los ojos y transportarte a un sitio de paz, solo contigo mismo, solo quizás con otra persona, sin nada alrededor, solo oscuridad, solo tenue respiración, solo oscuridad que tantas veces ilumina.

Consejo de sabios habla del olvido, del recuerdo, tan diferentes y tan semejantes. Habla de esa persona que sigue ahí, detrás de ti, en tu mente, como una sombra de la que no te puedes desprender, de la que no puedes huir, pues en realidad no quieres hacerlo. Habla de la melancolía, de esos momentos en los que te creíste gigante junto a la otra persona, de mirar hacia atrás en el tiempo, de ver los años pasar y darte de cuenta de que sigues atrapado en esa luz perpetua que hace tiempo se encendió. Habla del no saber qué hacer, de claudicar, de querer dejarse llevar, de que no importe nada de lo que pasó.

Es imprescindible escuchar esta canción casi a todo volumen, reventarte los tímpanos con esas primeras notas de piano que rompen el alma, con esa áurea mágica que consiguen con el sintetizador y la caja, una conjunción perfecta que crea susurros venidos de ultratumba. Es hora de cerrar los ojos, la canción ya está en ti, solo queda respirar y sentirla, pues la calma solo es el principio.

La voz de Pucho entra suave, con un juego de efectos en su tono que la hacen máspucho-vetusta-morla-cantando-directo característica aún, en este caso perfecta. Imagino un sitio oscuro y esas dos personas rozándose las manos e iluminados por una tenue luz, una luz propia que emerge de ellos mismos. Cada palabra es una punzada al corazón, una súplica de clemencia, de quizá una última oportunidad. Y la canción se debate aún en esa calma que quiere arrancar pero es silenciada, un pulso que hace más angustiante la espera, a la vez más perfecta.

Luego sube, paréntesis, en esa eterna pregunta de ¿qué hay que hacer? Cuántas veces nos lo preguntamos… Qué hay que hacer cuando has intentado olvidar y no lo consigues, cuando sientes el aliento del recuerdo acechando a cada paso, como el cuervo que espera la muerte para arrancarte las entrañas. Esta subida solo es un caramelo, un breve pellizco que ni atisba lo que vendrá al final.

Calma. Pocas canciones logran inducirte en tantos estados en tan poco tiempo. Vuelves a la magia, a recordar a esa persona, a evocarla. Lo hace lentamente, de manera fría, para que cierres de nuevo los ojos y solo la tengas a ella presente, todo lo que fuisteis.

Y entonces vuelve a subir, ya para no bajar nunca, para volver a hablar de lo difícil del olvido, del recuerdo, esa magnífica capacidad del ser humano que a veces dice tanto, que a veces jode tanto. Sube como reflejo de que ya es inevitable escapar de esa persona, que ya no importa el olvido o lo que haya pasado. Sube como reflejo de esas veces que nos dejamos llevar más por el corazón que por la razón, de esas veces en que nos apetece gritar y mandarlo todo a la mierda, y rompernos en mil pedazos, convertirnos en seres irracionales para volver a racionalizarlo todo. La canción explota, alcanza su cima, un estadio cantando a mil voces que se hace grande a cada segundo que pasa, que eriza la piel y late el corazón.

Y como si nada hubiera sucedido, la canción acaba dejándonos exhaustos. Abres los ojos y miras a tu alrededor, consciente del ciclón que acaba de rondar tu cabeza, destrozado por espinas que te han golpeado y abrazado a la vez, algo que muy pocos grupos, muy pocas canciones pueden conseguir.

1518740968_019660_1518771027_noticia_normalVetusta Morla forma parte de mi top 3 junto a Love of Lesbian y Supersubmarina, sin tener yo aún muy claro qué posición ocupa cada uno. Este tema forma parte de su último disco (Mismo sitio, distinto lugar), un álbum que abordé con pocas esperanzas y cierto escepticismo, pues el anterior, La deriva, no me había llenado demasiado. Este último disco acabó de rematar mis esperanzas, pues creo que sus canciones son muy planas y sin gracia alguna, sin ese misticismo y juego al que Vetusta nos tiene acostumbrados. Al menos, su escucha me hizo volver a La deriva, disco que, como he dicho, no me había gustado pero al que, de pronto, le encontré un encanto y una caña sensacional. A veces sucede que cierta música no llega a tu vida en el momento adecuado y hay que darle tiempo. Una canción evoluciona al igual que lo hacemos nosotros, siempre es distinta, por ello nunca hay que dejar de dar oportunidades a la música que no nos gusta.

He de decir que, aunque Mismo sitio, distinto lugar, no me haya gustado, destaco Punto sin retorno, que también me deja en un estado de eterna ensoñación y, sobretodo, La vieja escuela, que es un verdadero temazo, con una caña brutal y que deja totalmente en las nubes, con unas ganas de bailar, gritar y saltar increíbles, una canción que probablemente merezca pasar por esta sección en otro momento. Por supuesto, no puedo dejar de recomendaros otras canciones de otros discos como Los días raros, de la cual tenéis reseña aquí, que es mi canción favorita y creo que ha encontrado digna sucesora en este Consejo de sabios; u otras como Valiente (con la cual los descubrí), Copenhague, Maldita dulzura o Cuarteles de invierno.

Y sin más me despido. Espero que os haya gustado este regreso y que os animéis a comentar y recomendarme música, siempre estoy abierto a nuevos horizontes.

¡Saludos! 🙂


Vetusta Morla es una banda española de indie rock originaria de Tres Cantos, Madrid, que canta en español. Tras nueve años de andadura musical, en febrero de 2008 publicaron su primer largo, Un día en el mundo. Tres años más tarde, en 2011, publicaron su segundo álbum, Mapas.​ El 8 de abril de 2014, tras varios años de gira por España y otros países, publican su tercer álbum, La deriva. En 2017 publican su cuarto álbum Mismo sitio, distinto lugar. La banda debe su nombre al personaje la Vetusta Morla de La historia interminable, la tortuga anciana gigante.



Antes de hacerlo estallar / Quiero que aguantes mi mano / Dime si el pulso es constante / O es un murmullo lejano

No arrastro nada esta vez / Traigo el carrete velado / Es pronto para la amnesia / Y tarde para irnos intactos

¿Qué hay que hacer? / ¿Qué hay que hacer? / Ahora que todo está hablado / Lo intenté / Lo intenté / Hoy tu recuerdo es un pájaro / Que bate sus alas detrás de mí / Y guarda en su pico tus labios

Tienes la forma precisa / Guardas la herencia del mármol / Fuiste la Venus de Milo / Y yo puse el mundo en tus brazos

Y rodé / Y rodé / Como resbalan los años / Lo intenté / Lo intenté / Hoy tu silueta es un pájaro / Que bate sus ales detrás de mi / Me silba y enreda mis pasos / Reunid otra vez al Consejo de Sabios / Ponedme una vela, estoy atrapado

 

Sácame del corredor / Cuando caiga el santuario / Sácame de este fortín / Llévame en tu vuelo raso / Quiero un punto ciego / Quiero tu arrebato / Llévame contigo / Llévame sin pactos / Y llévame al puente que no explotó / Al muro que crece en mi mano / El mismo que impide tus pasos / Caerán los imperios, caerán los estadios / Pero antes tendrán que caer nuestros santos

 

Consejo de sabios – Vetusta morla (Mi canción de la semana XV)

Los días raros – Vetusta Morla (Mi canción de la semana VIII)

¡Hola! Después de mil semanas sin actualizar esta sección me paso por aquí porque tengo tantas ganas de contar mis sensaciones con esta canción que voy a aguantar un rato más despierto por tal de compartirlas con vosotros. Es curioso, porque llevo toda la semana pensando a ver de qué canción podía hablar. Normalmente voy alternando canciones en castellano e inglés y, como sabréis, la última fue éste temazo de Funambulista y Andrés Suárez, así que se suponía que tocaba un tema en inglés. Pensando, pensando y pensando hasta que esta noche ha sonado en el aleatorio de mi móvil esta pedazo de canción de Vetusta Morla, y me he venido tan arriba que no me he podido resistir. Y es que la música es eso, sensaciones que te recorren el cuerpo y te tocan un pedazo que te deja tambaleando. En fin, ya lo sabéis, hoy os hablo  de Vetusta Morla y su Los días raros.

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché a Vetusta Morla, era el1518740968_019660_1518771027_noticia_normal año 2009 y por aquel entonces yo estudiaba filología en la universidad de Alicante. Al estar cerca de mi casa, cada fin de semana volvía al pueblo con un conocido de allí. Lo único que saqué de esos viajes fue conocer a este grupo a través de la canción Un día en el mundo. Demasiado premio. Luego vino Valiente, que resonaba cada jueves de fiesta universitaria, y ya me acabé de enamorar.

Es prácticamente imposible analizar una letra de Vetusta Morla porque parecen frases inconexas que no tienen ningún sentido y que, probablemente, a cada uno le transmiten una cosa diferente. A mí particularmente me habla de los caminos recorridos en el pasado, darse cuenta de lo que uno ha hecho y aprender de todo ello, sea bueno o malo, porque la vida es muy larga como para tener solo victorias o derrotas, tenemos ambas y debemos sacar el mejor provecho de ello. Habla del pasado pero también de un futuro prometedor, de una vida que nos depara mil sorpresas y de la que debemos esperar todo. Positividad al máximo, desde luego.

Los días raros es una canción impresionante, épica. El piano inicial te lleva a un estado de ensueño y magia, te sube a una nube en la que te puedes tumbar, cerrar los ojos y dejarte llevar. La voz de Pucho suena de pronto encajada perfectamente en el ritmo, y mis labios se mueven cantando sin emitir sonido, lo acompaño, necesito acompañarle. Luego aparece la bateria y la guitarra dejando esa suave melodía de fondo que te hace balancearte acompañando la canción, te mueves con ella, la nube se mueve y el aire empieza a darte en el rostro. Y de pronto el estribillo, un pequeño adelanto de lo que vendrá luego, un pequeño subidón que al poco te baja de repente con un parón, con un silencio inescrutable.

pucho-vetusta-morla-cantando-directoSolo están preparando el escenario. La música vuelve a sonar lenta, baja, para que te relajes otra vez. Pucho vuelve a cantar suave y entonces empieza a subir con una batería que te prepara para la acción. El estribillo vuelve y tú te sientes ese lazo en el ventilador, moviendo los brazos como si solo estuvieseis la música y tú. Ahora la música ya está en todo lo alto, y ya no podrá dejar de subir hasta el infinito. Todos los instrumentos se empiezan a conjugar para remarcar la epicidad de la canción, sube, sube, sube y tú subes con ellos, mueves la cabeza con los ojos cerrados y te dan ganas de dejarte la voz acompañando al cantante en ese coro de mil voces que no deja de gritar, de proclamar al viento todos esos caminos de los que hemos hablado antes, los de antes y los que están por venir, y te sientes grandioso, y te sientes mágico y piensas que no hay mundo tan grande como para que te puedan parar los pies. Un orgasmo infinito que emociona, que eriza cada poro de la piel, que hace temblar, que toca adentro, que mueve todo tu interior, que mata, que revive.

Y silencio, y aquí uno que se acaba de liberar, bueno, en realidad, cada vez que escucho la canción. Me he quedado bien, la verdad.

Bueno, sigo. Vetusta Morla es un grupo que, diría, se encuentra consolidadoimage_content_7444241_20171110001554 incluso fuera del ámbito del pop/rock alternativo, dando conciertos a diestro y siniestro por toda España y Sudamérica. Yo diría que la banda por la que yo me aficioné a este tipo de música. Porque sí, yo antes solo escuchaba música comercial. Me conquistaron porque, por ejemplo, su primer disco no tiene una canción mala. Temas como Copenhague, Al respirar o La cuadratura del círculo te llenan de magia y grandes sensaciones, te dejan algo en las entrañas que dura hasta mucho después de escucharlas. Su segundo disco me siguió encantando con canciones que enamoran como Maldita dulzura, que te llevan a un estado de ensoñación como Baldosas amarillas o que te ponen a tope como Boca en la tierra. Y llego al último, ay el último… no sé que les ha pasado, o qué me ha pasado a mí, pero no me ha convencido para nada, me parece soso y sin chispa, impropio del grupo. Quizá sea yo, no lo sé, de todas maneras pienso hacerle varias escuchas más a ver si me empieza a llenar o me deja vacío del todo. Espero con todas mis fuerzas que lo primero.

Así que nada, aquí os dejo esta maravillosa canción, espero que os transmita tantas sensaciones como me las transmite a mí. ¡Solo me queda desearos un estupendo final de semana!

¡Nos leemos! 🙂


Vetusta Morla es una banda de Rock Alternativo originaria de Tres Cantos, Madrid (España), que canta en español. Tras nueve años de andadura musical, en febrero de 2008 publicaron su primer largo, Un día en el mundo, que recibió una gran acogida, tanto por parte del público como por la crítica especializada. Tres años más tarde, en 2011, publicaron su segundo álbum, Mapas. El 8 de abril de 2014, tras varios años de gira por España y otros países, publican su tercer álbum, La Deriva.


Letra

Ábrelo, ábrelo despacio / Di, ¿qué ves? Dime, ¿qué ves? Si hay algo / un manantial breve y fugaz entre las manos / Toca afinar, definir de un trazo / Sintonizar, reagrupar pedazos / en mi colección de medallas y de arañazos.

Ya está aquí / ¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador? / ¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos?

Aún quedan vicios por perfeccionar en los días raros / los destaparemos en la intimidad con la punta del zapato.

Ya está aquí / ¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador? / ¿Quién iba a decir que sin borrón no hay trato? / El futuro se vistió con el traje nuevo del emperador / ¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos?

Nos quedan muchos más regalos por abrir / monedas que al girar / descubran un perfil. Que empieza en celofán / y acaba en eco.