De las dudas infinitas – Supersubmarina (Mi canción de la semana XXVI)

¡Hola a todos/as!

¿Cómo lleváis la situación? Al menos ya tenemos algo más de libertad. Podemos tener esas cosas gratis que casi siempre valen más que todas esas otras por las que a veces pagamos un montón de dinero. Y es que, ¿qué precio tiene poder darle un abrazo a un familiar o a ese amigo al que hace tanto que no ves? ¿O compartir una comida con alguien a quien quieres? ¿O simplemente compartir un refresco o una cerveza con alguien mientras charláis de la vida? Creo que son cosas a las que nunca hemos dado el valor merecido y solo ahora nos hemos dado cuenta.

Aunque tampoco esta nueva situación es fácil. No sé si a vosotros os sucede, pero yo ahora tengo menos ganas de salir que nunca. Tampoco es que sea yo una persona de estar todo el día fuera de casa, pero siempre había disfrutado del aire libre. Ahora mismo se me hace muy cuesta arriba cosas tan básicas como ir al supermercado o tomar algo en el bar. Quizá es porque me he acostumbrado a la comodidad de estar en casa, donde no tengo que evitar a nadie, llevar mascarilla ni seguir ningún protocolo. Quizá. Pero no me gusta esta sensación. Quiero disfrutar de la calle, espero que la vieja normalidad no tarde en llegar.

Como pienso que la música es una de las cosas que más pueden hacer que todo vuelva a su estado natural, voy a intentar seguir recomendando canciones de manera más regular. Hoy os traigo a uno de mis grupos favoritos. Lleva acompañándome diez años y, desde el principio, supe que lo haría toda la vida. Sus canciones me emocionan y me elevan a partes iguales, me meten el ritmo en el cuerpo de una manera increíble. Hoy pasan por aquí Supersubmarina y su temazo De las dudas infinitas.

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Descubrí a Supersubmarina allá por 2011 gracias a la web Rockola fm. Por aquel entonces era de las primeras  (o al menos que yo conociera), que te recomendaba canciones según tu estado de ánimo o artistas que estuvieras escuchando. Recuerdo exactamente qué estaba haciendo y dónde cuando, de pronto, me saltó la canción Kevin McCallister y flipé. Me encantó el ritmazo que llevaba, esa fuerza, la potencia que desprendía la canción. Me puse a dar cabezazos dejándome llevar por la canción y luego a investigar como un loco todas las canciones del grupo. Se convirtió en poco en mi grupo preferido, el más escuchado.

Los llevaba puestos todo el día en los auriculares. Canciones como Supersubmarina, El encuentro, Puta vida o Ana tenían un ritmo brutal y me servían para desahogarme, para dejarme llevar y cantar a plena voz. Me encantaba ponerlos a todo volumen, cerrar los ojos y subirme con ellos, sentirme como en un concierto e impregnarme de su energía.

De las dudas infinitas vino tiempo después, con su segundo disco, que, a mi gusto, supera al primero y es el mejor de su discografía. Tiene letras más oscuras y canciones en general más elaboradas. Creo que dieron un salto de calidad importante, a pesar de que su primer disco ya me encantaba. Esta canción me impresionó creo desde la primera escucha y se convirtió en mi favorita.

Ya desde ese primer punteo inicial te sumerge en un estado onírico, como si estuvieras en un sueño o flotando en cualquier parte, en la más completa oscuridad, solo ante esa persona a la que le quieres decir tantas cosas. Cierras los ojos y relajas la respiración, pero el ritmo del corazón se acelera entonces parece como si le ofrecieras la mano a esa persona y empiezas a hablar, a cantarle todo.

La voz de Jose “el chino”, el cantante, aparece de manera suave, como si fuese un susurro. Lo hace para decirle a esa persona aquello que tantas veces ha dicho pero ella escucha: que siempre estará ahí, que la esperará. Y es que sucede muchas veces, decimos las cosas que sentimos y no nos escuchan o no nos quieren escuchar, el mensaje se pierde en el vacío y solo nos queda esperar a que esa persona abra los ojos y se de cuenta de quién está realmente a su lado.

La batería rompe y la canción sigue. La voz continúa acompañándonos como si fuese una nube a nuestro lado. Habla para recordar que a veces magnificamos el tiempo y lo vemos como algo irrecuperable, pero en realidad debemos ver más allá y darnos cuenta de que unos días, unos meses o incluso algunos años, no son nada en comparación con lo que nos queda por vivir.

Que queda más por vivir que el tiempo que se ha perdido.

foto-supersubmarinaLuego sube y recuerda algo clave que a veces no tenemos en cuenta: no sabemos en qué medida nos puede haber querido esa persona, no sabemos que quizá nunca recibiremos la misma cantidad de amor. Lo hace con esa frase que deja tan tocado qu eriza la piel: “que como yo a veces sueño nadie ha soñado contigo“.

Llega el estribillo y la canción rompe del todo, nos eleva a los cielos y nos hunde a los infiernos, todo al mismo tiempo. Destroza oír que seguirá esperando a esa persona y más destroza recordar que quizá esa historia se esté echando a perder por el miedo. Desgarra saber que quizá todo se está quedando en nada por estar asustada.

Y es que, ¿cuántas cosas nos habremos perdido por no ser capaces de lanzarnos al vacío?

El tema ofrece una pausa y luego sigue a ritmo suave, hablando de que seguirá al lado de esa persona pase lo que pase, cuando se sienta sola. No la quiere perder pero, sobre todo, no quiere sentirse perdido sin ella. A veces, ponemos tanto el rumbo junto a esa persona que, al final, la necesitamos como faro. Al final acaba siendo una isla y nosotros míseros náufragos que buscamos salvación.

Luego va subiendo para volver al puente y al estribillo y se convierte en infinita, en una canción que eriza la piel y te deja hundido y en volandas al mismo tiempo, que te hace pensar en esa historia que por circunstancias no ha sido y no sabes si será. El tema termina en un subidón final que destroza cual puñalada en el pecho pero que da un mensaje esperanzador, ese de que la luna no se apaga y su luz siempre nos guarda.

Tal vez haya que pensar en eso: a veces creemos que una historia tiene punto final pero solo es una pausa indefinida al acecho de que alguna de las dos partes se decida.

Me he desfogado a base de bien, pero pienso que esta canción tiene mucho jugo y lo merece. Adoro cómo provoca esa sensación de duelo pero esperanza a la vez, ese ascenso a los cielos y derrota en los infiernos. Me encantan ese tipo de temas.

De Supersubmarina os podría recomendar mil canciones, no en vano es uno de missupersubmarina-2016-04 grupos favoritos. Aparte de las que ya he mencionado más arriba, os divido las recomendaciones en dos grupos: por un lado, un tipo de canciones más enérgicas y bailables, de esas de cantar a plena voz como Cientocero, Canción de guerra, Santacruz, Hermética o Viento de cara; y por otro lado, canciones algo más tranquilas pero que tienen un aire soñador y de melancolía como esta, canciones como LN Granada o Para dormir cuando no estés.

Si os digo la verdad, el último disco me decepcionó un poco porque me faltaba algo de energía y garra, además de esa melancolía que les caracteriza, aunque me seguía gustando igual. Deseo y espero que se recuperen pronto del accidente que tuvieron hace unos años y puedan seguir con su carrera, ofreciéndonos canciones tan brutales como a las que nos tienen acostumbrados.

Además, tengo muchísimas ganas de verlos en directo de nuevo. Lo hice en 2012, con pase VIP para conocerles incluido, y me encantó. Me parecieron brutales y dejaron sobre el escenario una energía enorme. Fue sin duda uno de los mejores conciertos a los que he ido.

Y sin más os dejo. Espero que poco a poco estéis recuperando la normalidad, aunque no se le parezca a lo que teníamos antes. Pero bueno seguiremos escuchando y disfrutando de la música igualmente.

Ya sabéis que tenéis en Sotify una lista con todas estas canciones, aquí os la dejo. Además, os dejo también aquí un enlace a la lista Spotify que estoy haciendo con las canciones que voy recomendando en Twitter.

¡A seguir escuchando mucha y buena música!


Supersubmarina es una banda española de indie rock originaria de Baeza (Jaén). Está formada por José Chino (voz y guitarra), Jaime (guitarra solista), Pope (bajo) y Juanca (batería y percusión).

La idea de formar un grupo surgió en el 2005, cuando empezaron a tocar simplemente por diversión y en unas condiciones muy precarias. Uno de esos días que quedaron para tocar, introdujeron un arreglo a un tema que imitaba el sonido del mar, y de ahí salió el nombre original del conjunto.

No es hasta 2008 cuando empezaron a darle forma a “Cientocero“, su primer EP, que desde el 16 de diciembre se encontraba a la venta en formato digital. Está formado por cuatro canciones compuestas por ellos mismos. Cantan sobre los problemas cotidianos o las relaciones personales, pero lo hacen con un lenguaje propio y un estilo muy original. Tras este trabajo salió a la luz en 2009 un nuevo EP de título homónimo a ellos, “Supersubmarina“. En él publican otras cuatro canciones, algunas de las cuales aparecerán en su álbum debut.

A principios de 2010, Supersubmarina firmó por la compañía discográfica Sony Music para lanzar su primer disco. De título ‘Electroviral‘, recoge un compendio de 13 canciones, algunas de las cuales aparecieron en sus anteriores EP.

En mayo de 2011 se publica Realimentación, de nuevo bajo la firma Sony, lo que supone el tercer EP de la banda, conteniendo tan solo cuatro pistas a modo de extensión del LP Electroviral, ya que se mantiene el estilo enérgico de las canciones y constituye un paso más para que la banda se reafirme en el panorama musical español.

En las navidades de 2011 el grupo se dedica a maquetar los temas del que será su próximo disco “Santacruz”, que se publica el 22 de mayo de 2012, entrando al número 3 de ventas de los disco más vendidos en España. Se presentó en directo por todo el territorio español.

A principios de 2014, el grupo adelantó que se encontraba en el estudio grabando lo que sería su tercer LP. Ya el 23 de junio del mismo año, el grupo lanzó el primer sencillo del nuevo trabajo, Hasta que sangren. Además, revelaron que el título del nuevo trabajo sería Viento de cara.

Vía Wikipedia



LETRA

Vengo a decirte lo mismo / que tantas veces te he dicho / eso que poco me cuesta / y que tú nunca has oído / Pequeña de las dudas infinitas / aquí estaré esperando mientras viva.

Vengo a decirte que el tiempo / que ya llevamos perdido / es sólo un tiempo pequeño / en el cielo del olvido.

Que todo el daño que tengo / de lo que ya hemos sufrido / que no quise vivir de algo / para que hayas aprendido.

Porque como yo a veces sueño / nadie ha soñado contigo / que como te echo de menos / no hay en el mundo un castigo.

Pequeña de las dudas infinitas / aquí estaré esperando mientras viva / No dejes que todo esto quede en nada porque ahora estés asustada.

Vengo a decir que lo siento / aunque no tenga un motivo / para que cuando estés sola / sepas que a tu lado sigo.

Para que sientas que tienes / siempre a tu lado un amigo / Porque no quiero perderte / no quiero ser yo el perdido.

Porque como yo a veces sueño / nadie ha soñado contigo / que como te echo de menos / no hay en el mundo un castigo.

Pequeña de las dudas infinitas / aquí estaré esperando mientras viva / No dejes que todo esto quede en nada / porque ahora estés asustada.

Tranquila que la luna no se apaga / que su luz siempre nos guarda.

Vía musica.com

 

Apología de la felicidad (I)

A veces la vida nos pone retos tan difíciles que nos creemos incapaces de asumirlos y afrontarlos. Puta vida esta que parece empeñarse en que no seamos felices, puta vida esta que se empeña en que vivamos por vivir sin disfrutar del camino, puta vida esta que antepone sobrevivir al vivir, la guerra al disfrute, la muerte a la propia vida.

La vida fue inventada para ser felices y, a veces, nos empeñamos en seguir caminos que no nos llevan a ello, en cargar con pesos demasiado pesados, que nos someten, que nos matan. Nos avisaron de que en esta vida teníamos que ser alguien, a veces, a cualquier precio, sin pensar que tras el camino acabaríamos moribundos, agotados de intentar ser quién no queríamos ser, sino quien debíamos ser.

No nos avisaron que el precio era muy alto. No nos avisaron de que el precio no se pagaba con dinero, sino con felicidad, que cuanto más intentáramos tener, menos felices íbamos a ser, que se apagarían las sonrisas. Tampoco nos dijeron que iba a ser tan difícil unir lo que a uno le produce felicidad y lo que a uno le da de comer a final de mes. Nos dijeron que lo importante era esto último, pero a qué precio… a qué precio…

Sigo pensando que prefiero ser feliz a vivir una vida amargado por lo que “debo ser”. Prefiero ser rico de otra manera, prefiero levantarme cada mañana con una sonrisa en la boca y un motivo por el que luchar. Llamadme loco, pero prefiero ser feliz a vivir amargado por algo que realmente no quiero hacer. Llamadme loco, pero lucharé hasta la muerte por conjugar placer y deber en una misma palabra.

Porque nadie debería tener que hacer aquello que, en realidad, no le apetece. Porque todos tenemos derecho a levantarnos cada mañana y no estar deseando que termine el día ya. Porque la vida en sí no es complicada, la vida en sí no es puta, pero los humanos nos empeñamos en hacerla así.

Reinventémonos.

Busquemos la felicidad.

Seamos felices sin pensar en nada más.