Stop crying your heart out – Oasis (Mi canción de la semana XXIV)

¡Hola a todos/as! ¿Cómo lleváis estos primeros días en casa? Yo de momento lo llevo bien. Me encantan los planes en la calle, ir un día a un concierto, quedar en la casa de algún amigo/a para echar una play y juegos de mesa con una cerveza en la mano, salir a coreer o ir al gimnasio… Pero, a la vez, me gusta mucho estar conmigo mismo, pasarme una tarde entera leyendo, ver alguna serie o película, escribir, tocar la guitarra… Creo que me llevo muy bien conmigo mismo y eso es vital en momentos así: poder convivir con tu propia mente sin volverte loco.

Llevaba desde septiembre sin pasarme por esta sección y durante estos meses mi vida ha cambiado bastante. Me fui de nuevo a Barcelona a ejercer como profesor y lo cierto es que estoy mejor de lo que me hubiera pensado, los cambios nunca son fáciles, a pesar de ser esperados. El miedo siempre mantiene esa vocecita en el cerebro que anticipa todo lo negativo que puede suceder, aunque la mayoría de veces no se haga realidad. Supongo que, al final, lo importante es dejarse llevar y no hacer caso a las voces, simplemente dejarte llevar más por los impulsos.

Y creo que esta canción trata justo de eso, del dejarse llevar, de que a veces no podemos cambiar las cosas y debemos dejarlas tal y como son, del no tener miedo y seguir adelante. Hoy os traigo un temazo que es melancolía y a la vez aliento, es cerrar los ojos y pensar en ti mismo, en esa persona por la que hacemos llorar a nuestro corazón. Hoy vengo con una canción mítica, con un grupo que ni siquiera necesita presentación. Hoy tenemos por aquí a Oasis y su Stop crying your heart out.

CSNL5IJXHH3QMBXZOAPXYHLNVU

Debo reconocer que no escucho con asiduidad a Oasis. Sí, sé que son un grupo mítico del rock internacional y si me sale cualquier canción suya en Spotify, por ejemplo, me gusta y me paro a escucharla, pero no es un grupo que escucharía por decisión propia. De hecho, las únicas canciones que conozco son su archiconocida Wonderwall y esta misma.

Descubrí esta canción gracias a una maravillosa película llamada El efecto mariposa. El film gira entorno a Evan, el cual descubre que puede viajar al pasado y cambiar su forma de actuar en determinado momento, algo que supongo que a muchos nos gustaría hacer pero que, como la peli nos enseña, no tiene por qué dar un resultado positivo.

Y es que, esto es lo más importante, cada pequeño acto tiene consecuencias y estas pueden ser desastrosas o, al menos, no tan buenas como pensábamos.

Desde el principio, con ese piano, con esas notas tan sencillas, la canción ya nos envuelveoasis en una atmósfera mágica y melancólica a la vez, como si estuviéramos rotos desde el principio, tirados en el suelo pidiendo ayuda. La canción ya nos avisa, nos pide que aguantemos, que no tengamos miedo, que tal vez el destino está escrito y no podemos hacer nada para cambiarlo, pero que, a pesar de que pensemos que estamos envueltos de oscuridad, quizá ese mismo destino del que nos quejamos nos tenga preparado algo bueno.

Luego la canción va creciendo y se va haciendo más esperanzadora, la música nos abraza y guitarras, piano y violines se funden para darle luz, para iluminar poco a poco nuestro camino y pedirnos que seamos nosotros mismos, que no nos preocupemos, que algún día nos daremos cuenta de hacia dónde vamos.

Y que las personas van y vienen. Que, como las estrellas, aparecen y se desvanecen a lo largo de nuestra vida y no debemos tener miedo por ello, pues las realmente importantes, aquellas que nos han aportado algo, aquellas que forman parte de nuestro destino, nos acompañarán toda nuestra existencia. Incluso más allá.

La canción se va haciendo más grande y su melodía nos da la mano, nos invita a cerrar los ojos y levantarnos, nos recuerda que no debemos tener miedo, de que no podemos cambiar aquello que ya ha sucedido, que tenemos que afrontar las cosas con valentía y aceptar que es nuestro destino, a que veces las cosas no son como queremos pero que debemos buscar siempre la parte positiva, que siempre la hay.

Y creo que lo más importante: que nunca dejemos de ser nosotros mismos, que hagamos las cosas a nuestra manera sin pensar en las consecuencias, que vivamos el momento según como sintamos. Esto me parece vital. Muchas veces dejamos de hacer algo porque pensamos que en el futuro nos dolerá o porque creemos que no va a ser positivo para nosotros, a pesar de que tengamos un montón de ganas de llevarlo a cabo, a pesar de que sea algo que nos lo pide el corazón, a pesar de que sintamos que es lo que queremos hacer.

Y es que, a veces, deberíamos pensar más en el querer que en el deber.

Oasis-04-06-19-aTotal, si no sabemos las consecuencias de nuestros actos, si se supone que el destino está escrito, ¿no será mejor dejarse llevar? ¿no será mejor vivir el momento? Total, como dice la canción, somos todas las estrellas y estamos desapareciendo, así que vivamos, seamos a nuestra manera y no dejemos que nuestro corazón llore.

La canción es maravillosa hasta el final, cuando la voz se apaga y nos deja en una apoteosis de instrumentos y magia en la que solo apetece gritar que es cierto, que no podemos cambiar ciertas cosas y lo mejor es vivir el momento. Luego ese apogeo se va apagando y nos lleva a cerrar los ojos, a encontrar esa paz que necesitábamos y que nos hace replantearnos muchas cosas, que nos trae la calma y el afrontar las cosas de otra manera.

Porque sí, al principio creo que nos encontramos el aura de la canción más melancólica del mundo, pero creo que a lo que invita de verdad es a la esperanza. O yo, al menos, con eso me quedo.

A lo largo de la escritura de este post, he ido escuchando bastante canciones del grupo y lo cierto es que me han gustado mucho. Tienen un aire de canciones de estadio, melancólicas y a la vez épicas, geniales sobretodo a nivel instrumental pero cuyas melodías también te invitan a tararear rápidamente. Os recomendaría, aparte de Wonderwall, que ya he mencionado anteriormente, temas como Whatever, Don’t look back in anger, Stand by me o Live forever, canciones que, probablamente habréis esccuhado y cantado en más de una ocasión pero que, quizá, no sabíais que eran de ellos si no seguíais al grupo.

Y poco más, espero que, durante este encierro, estéis agusto con vosotros/as mismos/as, que aprendáis incluso a aburriros y a no hacer nada, porque, a veces, es en esos momentos cuando salen las mejores ideas. Creo que una de las cosas más importantes de este mundo es aprender a estar bien solo sin depender de los demás, conocerse a uno/a mismo/a y poder así quererse y entenderse más. Quizá es este el momento de conseguirlo.

Yo, mientras tanto, por si os aburrís, os dejo por aquí el enlace para comprar mi novela, tanto en físico como en digital.

Además, os dejo también aquí un enlace a la lista Spotify que estoy haciendo con las canciones que voy recomendando en Twitter. Y es que, al final, pase lo que pase, una de las cosas más importantes es seguir escuchando música, porque nos ayuda hasta en los momentos más difíciles.

¡A seguir escuchando mucha y buena música!


Oasis fue una banda de britpop y rock alternativo británica formada en Mánchester en 1991. En sus inicios, conocidos como The Rain, el grupo contaba en sus filas con el cantante Chris Hutton, el guitarrista Paul Arthurs, el bajista Paul McGuigan y el baterista Daniel Alexander, a los que más tarde se unirían en 1990 Liam Gallagher en la voz y Tony McCarroll como batería y el último que se unió obtuvo el papel de compositor, guitarrista principal y cantante secundario el hermano mayor de Liam, Noel Gallagher.

Los hermanos Gallagher fueron los líderes y compositores del grupo. Vendieron más de 100 millones de copias a nivel mundial3​ y, hasta antes de la separación del grupo, Liam Gallagher era el único miembro original que había permanecido en él. Los hermanos Gallagher fueron también reconocidos por sus constantes peleas entre sí y con otros grupos y artistas, como Blur y Robbie Williams, las cuales propiciaron su aparición en múltiples ocasiones en la prensa sensacionalista.4​ Tras la deserción de Paul Arthurs, Paul McGuigan, y más tarde la de Alan White, la alineación final se completaría con el guitarrista Gem Archer, el bajista Andy Bell y el baterista Chris Sharrock, aunque finalmente el último miembro en abandonar el grupo, ocasionando así su disolución, fue Noel Gallagher.5

Debido a las 15 millones de copias vendidas de su álbum debut Definitely Maybe, a las 30 millones de copias vendidas de su segundo álbum (What’s the Story) Morning Glory?1​ y al hecho de que su tercer álbum Be Here Now se convirtiera en el disco más rápidamente vendido en la historia del Reino Unido con 520 000 copias vendidas tan solo el día de su puesta a la venta, Oasis ha sido considerado como uno de los grupos musicales más importantes en la historia musical de Reino Unido.

Aparte de los tres álbumes mencionados, tienen otros tres: Standing on the Shoulder of Giants, Heathen Chemistry, Don’t Believe the truth y Dig out your soul.

Vía Wikipedia



Hold up / Hold on / Don’t be scared/ You’ll never change what’s been and gone.

May your smile / Shine on / Don’t be scared / Your destiny may keep you warm.

Cause all of the stars / Are fadin away / Just try not to worry / You’ll see them some day / Take what you need / And be on your way / And stop crying your heart out

Get up / come on / Why you scared / You’ll never change what’s been and gone

Cause all of the stars / Are fadin away / Just try not to worry / You’ll see them some day / Take what you need / And be on your way / And stop crying your heart out

Cause all of the stars / Are fadin away / Just try not to worry / You’ll see them some day / Take what you need / And be on your way / And stop crying your heart out

We’re all of us stars / We’re fadin away / Just try not to worry / You’ll see us some day / Just take what you need / And be on your way / And stop crying your heart out

Stop crying your heart out / Stop crying your heart out / Stop crying your heart out

TRADUCCIÓN

Soporta / Resiste / No tengas miedo / Nunca cambiaras lo que ha sido y fue

Puede que tu sonrisa / Ilumine / No tengas miedo / Tu destino puede mantenerte cálido

Porque todas las estrellas / Están desapareciendo / Simplemente trata de no preocuparte / Las veras algún día / Toma lo que necesitas / Y sé a tu manera / Y deja de hacer llorar a tu corazón

Levántate / Vamos / ¿Por qué tienes miedo? / Nunca cambiaras lo que ha sido y fue

Porque todas las estrellas / Están desapareciendo / Simplemente trata de no preocuparte / Las veras algún día / Toma lo que necesitas / Y sé a tu manera / Y deja de hacer llorar a tu corazón

Porque todas las estrellas / Están desapareciendo / Simplemente trata de no preocuparte / Las veras algún día / Toma lo que necesitas / Y sé a tu manera / Y deja de hacer llorar a tu corazón

Somos todas las estrellas / Estamos desapareciendo / Simplemente trata de no preocuparte / Nos verás algún día / Simplemente toma lo que necesitas / Y sé a tu manera / Y deja de hacer llorar a tu corazón

Y deja de hacer llorar a tu corazón / Y deja de hacer llorar a tu corazón / Y deja de hacer llorar a tu corazón

Letras vía letras.com

 

 

 

Camino sobre mis propias huellas aquellos caminos que un día ya recorrí, aquellos en los que me encontré tantas piedras que no alcanzo a saber cómo sigo vivo.

Camino terrenos conocidos, barro removido en el que se libraron mil batallas, guerras sin vencedores ni vencidos en las que perdimos todos.

En las que volveremos a perder, ahora toca contigo.

Me sueno a mí mismo cansado, aburrido, como si fueses un monstruo más de todos los que ya he visto y conociera todas tus artimañas y tus armas, todas las estrategias que utilizarás para vencerme.

Como si no fueses más que rutina en todo este camino de desencantos que he ido dejando atrás.

Y lo eres, eres rutina, o lo serás. No eres especial.

Has salido del barro y me has visto desnudo, has toqueteado mis armas y te has dado cuenta de que están rotas, me has cogido con la punta de tus dedos y me has zarandeado. Pero no me importa, solo tengo que esperar, pues el propio barro del que saliste te engullirá de nuevo.

Cómo no voy a sonarme cansado, si lo estoy. Cómo no me voy a aburrir si te he vivido un millón de veces, si parece que llevo mil años caminando a tu lado mientras te veo alimentarte de los demás, de mí mismo, despojándonos de todo, echándonos al mismo barro del que provienes.

Cómo no voy a estar cansado si eres el mismo monstruo de siempre disfrazado con otra piel.

Sigo caminando, me agacho, cubro una huella con mis manos y cierro los ojos. Oigo el rugido, sé que estás cerca.

Y ni siquiera me preparo para recibir el impacto. Total, todo será como la última vez.

Como lo fueron todas las veces.

Anoche el pasado me visitó en sueños.

Lo hizo con su mejor cara, aquella que recordaba, lo hizo feliz, como si nada hubiera pasado y no quisiera lanzarme al barro, ese donde se encuentran todas aquellas cosas en que fallé.

Anoche el pasado me visitó en sueños.

El pasado con mirada y con recuerdos, el pasado con rostro y caminar, con iniciales y nombre completo.

Anoche me visitaste en sueños.

Lo hiciste radiante y temí perder la cabeza. Creía haberte olvidado, creí haber olvidado tu rostro y todo el tiempo vivido, tu calor y tus dedos en mi espalda, recorriéndola después de haber visto el cielo.

Jamás entendí que aquello que duele no se olvide.

Y en este caso, peor, porque quien dolí fui yo.

Te dolí y ahora te presentas por las noches, te dolí y te has convertido en fantasma, de esos que acechan y destruyen, de los que no disparan balas sino recuerdos.

Te dolí tanto que me duele a mí, te dolí tanto que tengo heridas de mis propias puñaladas, de tus saltos al vacío.

Te dolí tanto que aún me quedan restos de tristeza entre los dedos.

La tuya.

Y ahora que has vuelto, creo que lo que más me ha dolido ha sido verte reír.

Hubiera querido que me zarandearas, recibir un bofetón y me escupieras en la cara, descubrir tu piel y ver en ella tus cicatrices, las que yo mismo provoqué, que cada una de ellas me golpease e hiciera perder el sentido.

Quise que me dolieras como te había dolido yo a ti.

Y, en cambio, sonreías.

Por qué sonreías, joder.

Supongo que porque ves inútil sentir dolor por alguien, porque ser feliz es la mejor de las venganzas, porque eres incapaz de hacer daño a nadie, por muchos golpes que hayas recibido.

Supongo que porque, simplemente, eres buena persona.

Y eso es algo que yo jamás valoré.

Hoy he estado pensando en todas aquellas cosas que jamás sabremos de las personas que amamos.

Amamos del verbo amar en pasado, como son tantas personas que pasan por nuestra vida.

Aquellas que se marcharon o decidimos que se marcharan, las que quisimos en su día y ahora a veces ni recordamos, las que nos rompieron el corazón o rompimos nosotros tal vez de tanto usarlo.

Me he dado cuenta de que jamás sabré si a esa persona le irá bien en ese proyecto que quería emprender o si conseguirá hacer el viaje de su vida, si se comprará un coche o escribirá aquella novela que tenía en mente, si logrará ver a su grupo favorito, si tendrá hijos.

Si habrá amado de nuevo.

Si será feliz.

Jamás volveré a saber si eres feliz.

Y me jode, porque era lo que más feliz me hacía a mí.

Jamás sabré nada más de ti. Yo, que llegué a saberlo todo, tus risas y tus taras, tus miedos y deseos, tus cielos, tus infiernos.

Nosotros, que lo fuimos todo y ahora solo hay nada.

Jamás volveré a saber.

He pensado incluso que te marcharás de este mundo sin que volvamos a hablar, que dejarás este mundo sin que yo siquiera me entere, o lo haré yo antes y para ti será un día más.

Constantemente se marchan personas de nuestra vida que nos han dejado huella, nos despedimos de ellas sin ser conscientes de que esa despedida es para siempre.

Joder, “para siempre”, creo que es el término peor utilizado del mundo.

Porque decimos “para siempre” muy fácilmente, como si creyésemos que no es verdad.

Pero, en realidad, demasiadas cosas lo son.

Camino por abismos, de esos infinitos que no sabes de dónde han salido, que han surgido de repente.

Camino por piedras rugosas, de esas invisibles que no ves hasta que duelen, hasta que ya has tropezado y ves el suelo de cerca.

No hay más precipicios.

Cierro los ojos y los veo, están tan cerca que siento el vacío en el cuerpo y en la sangre, lo respiro y me quema.

Eres vacío y aún no sé cómo de grande.

Eres abismo y precipicio, y aún no sé a qué altura estoy.

Si supieras cuánto me doliste, si supieras cuánto me llevaste…. Si lo supiera yo mismo con exactitud, quizá lo entendería.

La ilusión y la esperanza, lo que no fue y quizá no volverá, los años de una vida que ya no será.

Joder, no pienses en lo que no será.

Tengo vértigo. Trago saliva y soy incapaz de abrir los ojos para ver qué me espera más allá. Me aferro a todo aquello que creo que me da fuerzas y hasta eso me empuja a dar ese paso que no quiero dar.

Al abismo.

Al pasado.

A la muerte.

A ti.

Que me esperas al otro lado, que me aguardas como un monstruo rugiendo por mi cuerpo, mostrando sus dientes, salivando, preparando sus garras para cuando llegue el momento.

En realidad, debería huir hacia adelante.

Al final, quizá, es el único camino. No hay nada detrás de mí o en los costados, solo ahí, delante, en ese vacío.

Y es que, a veces, la única salida es enfrentarnos a ese monstruo. Por más que nos duela, por más que temamos a la muerte.

Y es que, al fin y al cabo, la muerte es solo el inicio de otra vida.