Rosa y Manuel – Andrés Suárez (Mi canción de la semana XXIII)

¡Hola a todos/as! ¿Qué tal septiembre? Me encanta este mes, creo que marca el cierre de una etapa y el inicio de otra. Siempre he considerado que año nuevo se enmarca mejor en esta época que en enero. En enero todo continúa, en septiembre todo cambia.

Este septiembre para mí está significando más un alargue del verano que el inicio de una nueva etapa, la cual vendrá en octubre. Durante ese mes volveré a Barcelona a trabajar como docente y, mientras tanto, sigo en el bar en el que llevo trabajando desde hace un par de años. Además, sigo con las presentaciones de mi novela, La chica de las mariposas. La de mi pueblo fue genial, nunca me he sentido más arropado por lo míos e incluso gente con la que no había hablado en la vida me felicitó. He tenido la inmensa suerte de presentar en Madrid, cosa que no hubiera imaginado nunca, este sábado toca en Alicante y pronto, tal vez, tocarán Barcelona y Valencia. No sé qué más puedo pedir.

Pero bueno, no he venido hoy a hablar de mi libro, eso lo hago aquí, hoy os traigo una nueva canción, un tema que llevo escuchando desde hace años, pero del cual me decido a hablar ahora. Hoy os traigo una canción que es melancolía y recuerdos, tristeza, de esas de cerrar los ojos y pensar en qué sucedería si algún día olvidaras la historia de tu vida. Hoy vengo con una inmensidad llamada Rosa y Manuel, de Andrés Suárez.

Descubrí a Andrés cuando en los relacionados de Youtube me salió una de las canciones andres_suarezde la serie “Canciones que no debí componer“, algunos temas que el artista dejó solamente en esta plataforma. Recuerdo que a mí no me gustaba especialmente la música de autor. Había intentado escuchar sin mucho éxito a otros cantautores como Ismael Serrano o Sabina y, realmente, no me decían nada. Pero noté en Andrés algo distinto, era dulce y tenía una enorme fuerza a la vez, parecía que me cantaba a mí, que directamente hablaba de mí, que sentía sus canciones de verdad.

Rosa y Manuel habla de una de las enfermedades más aterradoras que creo que existen: el alzhéimer. Y es que, ¿puede haber algo peor que olvidar todo aquello que has amado, ir a esos lugares que cuentan tu historia  y no reconocerlos, mirar los rostros de aquellas personas por las que diste la vida y no saber quién son, amar a alguien y no saber por qué? Me parece lo más horrible y triste que puede pasar en el mundo. Ya lo dice Andrés justo antes de arrancar a cantar: “va más allá de la propia muerte”. Ya lo creo. Cuando mueres se acaba todo, cuando olvidas, simplemente, no entiendes nada, mueres por dentro y solo quedan los restos de lo que un día fuiste.

El mismo Andrés cuenta la raíz de esta canción. Rosa y Manuel son, en realidad, Soledad y Mundo, los abuelos del propio artista. Cuenta Andrés que cuando Mundo murió, cuando se fue “a recordarlo todo”, Soledad se encontró un papel en su habitación con una sola línea escrita: “recuerda, tú que puedes”. Y joder, me parece que esa frase resume todo: la enfermedad, el amor, lo que debería ser. Recuerda, tú que puedes, recuerda nuestra historia para que no quede en el olvido, recuerda tan fuerte lo que fuimos para que, de alguna manera, los recuerdos sigan en mí, recuerda por mí todo cuanto yo no puedo recordar.

La canción no es solo bonita por la historia que cuenta. El tema comienza con un tarareo que parece, más bien, una canción de cuna que evoca nuestros propios recuerdos, todas aquellas historias que no querríamos olvidar, que nos hace cerrar los ojos y empezar a caminar de su mano. Luego canta a susurros, aún solo acompañado de su guitarra, con la que nos sitúa en el escenario de la historia, con la que ya sabemos que Manuel se ha hecho pequeño, que ya no recuerda, que ya no depende solo de él, que ya no es el rey de ese palacio. Y lo siente.

andres-suarez-bioEn ese cerrar de ojos vemos a Rosa recoger ese papel, leerlo y apretarlo contra el pecho, ese “recuerda, tú que puedes” que dice todo. Y joder, ¿qué haríamos nosotros?

Pues lo que hace Rosa cuando aparecen cuerdas y piano en escena y la canción empieza a hacerse enorme: enseñarle las fotos que cuentan su historia, hablarle de ellos dos, cuidarlo como le enseñó su corazón, a pesar de que él no responda, a pesar de que no sepa quién es, arreglarse como si tuviesen 15 años y fueran a tener su primera cita.

Recordarlo todo por los dos.

La canción sigue haciéndose grande gracias a la suavidad de Andrés al cantar, gracias a la fuerza que siguen dando cuerdas y piano. Seguimos con los ojos cerrados cuando habla Manuel y dice que el dolor desaparecerá cuando él se marche a recordarlo todo, que entonces será cuando, por fin, será él quien cuente su historia. Que le pedirá perdón por todo aquello que ha olvidado. ¿Os lo imagináis? Darse cuenta de que los recuerdos se desvanecen, que lo intentas con todas tus fuerzas y no eres capaz. Que tú mismo/a te vas desvaneciendo con ellos porque se llevan parte de ti.

No sé quién lo pasa peor: si la persona que olvida o la persona olvidada.

Y por último, el apoteósico final. Ese tarareo de cuna que vuelve para calmarnos y con el que parece que flotamos y esa subida al cielo con la que es imposible no estremecerse y temblar, ese adiós final que, más bien, es un hasta luego porque Rosa y Manuel algún día se reencontrarán y podrán recordarlo todo.

Andrés Suárez tiene canciones maravillosas, este Rosa y Manuel es solo una de ellas. Yo me quedaría con Benijo, de la cuál tenéis aquí el análisis y que, creo, es mi canción favorita de siempre. Pero también os recomendaría una y mil veces temas como Tengo 26, Más de un 36, Piedras y charcos o Hay algo más. Aunque debo decir que, últimamente, la música de Andrés me está decepcionando, suena a tópico pero creo que ha dado un giro mucho más pop y comercial y que sus canciones han perdido la fuerza y magia que tenían al intentar agradar a todo el mundo. Es una simple opinión, supongo que los artistas deben evolucionar y no quedarse anclados en lo de siempre, pero yo me quedo con el Andrés de Moraima y discos anteriores.

Tuve la suerte de que fue en esa época cuando vi a Andrés en concierto en Almería, fue una noche súper íntima y en la que el músico estuvo en permanente interacción con el público y cantó con todas sus ganas y fuerza, así que solo con eso ya me dejó eternamente feliz.

Y nada, aquí lo dejo, espero que terminéis este septiembre de manera genial, que los cambios que os haya traido estén siendo para bien y, si no, que poco a poco vayáis recuperando el rumbo perdido.

¡A seguir escuchando mucha y buena música!

Andrés Suarez (Ferrol, 16 de abril de 1983) es un cantautor español.


A los catorce años monta su primer grupo en su ciudad natal, Ferrol (Galicia, España). Desde entonces pasa por distintos grupos de pop y rock hasta viajar a Santiago de Compostela. Allí se hace cantautor, actúa por los locales de la zona vieja y graba su primer disco, De ida, con una distribución de casi tres mil copias y que le lleva de gira por todo el país.

Se marcha a vivir a la capital de España y de la Comunidad de Madrid, Madrid ese mismo año y, en el Café Libertad 8, conoce a Tontxu, famoso cantautor español. Éste decide estrenarse como productor musical con el nuevo disco de Andrés, Maneras de romper una ola, que le lleva un par de años. Finalmente sale en el año 2008. Con este trabajo consigue vender, sin apenas promoción, casi cinco mil copias, además de recorrer buena parte de las salas de conciertos de toda España dando conciertos y recitales.

El día 4 de octubre de 2011 comienza la promoción de su tercer disco, Cuando vuelva la marea, cuyo primer single se titula Lo malo está en el aire.

El 16 de Abril de 2013 se publicó el nuevo álbum, llamado Moraima el cual hace referencia a un nombre de mujer, el mismo Suárez afirma que “La música es mujer”

El 2 de junio de 2015 se puso a la venta su álbum Mi pequeña historia, alegando que se había “quedado vacío” en cuanto a sus sentimientos, ya que habían sido publicados en este disco.

El día 26 de mayo de 2017 publica su séptimo álbum llamado Desde una ventana.

El día 5 de octubre de 2017 publica su primer libro titulado Más allá de mis canciones.

El día 31 de agosto de 2018 publica mediante distribución digital una versión de su canción Tal vez te acuerdes de mí (incluída en Desde una ventana) junto con Nina, de Morgan.

Vía Wikipedia


 


Tu nombre es una planta que hay delante del portal aún lo recuerdo / El nombre de la calle se parece al del mantel pero al revés / La playa que hay a un lado debería contar algo / que hicimos de jóvenes / Te veo tan bien / Supongo me miras extraño por no hacer de rey de este palacio / no conocer el reino pues ayer tuvieron que irme a recoger / a una casa arruinada creo que vio nacer a alguien y hoy te juro no sé quien es / A veces alguien llora mientras duermo / y Rosa aprieta el pecho contra el tallo / y Rosa se marchita en un papel / que se encontró limpiando entre caricias y recuerdo que firma bajo Manuel:

“Recuerda tu que puedes” / “Recuerda tú que puedes”

Y ella le enseña las fotografías / y él le pregunta ¿este niño quién es? / Y si Manuel se nubla ella lo abriga y hasta olvida que ayer le enseño a comer / Y el niño de la foto ya ni asoma / cansado que vivir no es responder / Y rosa que aún se arregla cada tarde le asegura mañana sabrás volver / al hogar que hicimos juntos media vida y en el sueño habla Manuel:

Amor se te olvide la pena / cuando un día me duerma / y se acabe el dolor / y te hablaré de todo / No olvidare los pasos / bailando en el salón / te pediré perdón por olvidarme / de nuestra fecha amor / Y me vestiré solo / Y correré hasta el parque / donde un niño en la tarde conmigo se enfadó / por no devolver el beso, el abrazo / que llorando me dio

Amor / y cuidarás los rosales / que planté antes del viaje / les cantaras por mi cualquier canción / Amor / y volveré cualquier tarde / para conmigo llevarte / y no recordarte tanto
corazón / adiós

Silencios

Cómo joden los silencios cuando son inesperados.

Cuando quieres hablar y no te sale la voz porque hay sentidos que te la quitan, y gritas tan alto que te ensordeces a ti mismo pero nunca al mundo, porque ellos solo escuchan cuando quieren escuchar.

Cómo joden los silencios cuando creías que había alma y también vida, cuando caminábais sobre seguro y, al instante siguiente, nadie te acompaña.

Cuando el tiempo va pasando y te das cuenta de que nunca volverá esa voz, que olvidarás todos sus agudos y sus graves y hasta cómo se reía.

Joder, su risa.

La escucho ahora mismo si cierro los ojos, si rebusco un poco allí donde ahora hay oscuridad, si intento parar el tiempo, congelarlo por un instante.

Y es una mierda, porque la última vez que la escuché reír no sabía que era la última.

Cómo joden los silencios cuando alguien lo era todo.

Y la indiferencia. Cuando ves a esa persona y no le dueles, cuando querrías dar el paso y te chocarías frente a un muro, cuando mira a otra parte. Es aterrador saber que todo ese tiempo no valió absolutamente para nada.

Que detrás de vuestra historia, solo queda vacío.

Que es tan fácil olvidar, como haberse conocido.

¡Mi primera novela! | La chica de las mariposas

¡Hola a todos/as! Sí, ya lo había dejado caer en una entrada anterior pero hoy vengo a hablaros específicamente de ello: acaba de salir a la venta mi primera novela publicada.

Bueno, qué fácil es escribirlo y qué difícil ha sido llegar hasta aquí. Quien lleve por este blog un tiempo, sabrá que uno de mis sueños desde hace años ha sido el de publicar una novela. Llevo escribiendo novelas (o intento de novelas) desde los quince años. Empecé con una historieta horriblemente escrita sobre un vampiro que quería conquistar el mundo en la cual no había imaginación ninguna. La historia imitaba una novela sobre zombies que había leído en el instituto, los nombres de los personajes eran de personas de mi alrededor y la corrección gramatical y ortográfica brillaba por su ausencia.

Pero por algo se empieza. Descubrí que aquello me gustaba y me entretenía muchísimo. Coincidió con la época en que me bebía los libros de Harry Potter y la literatura me empezaba a gustar, así que poco a poco fui mejorando y mi campo de visión se fue ampliando.

Han pasado doce años y en medio hay 4 novelas más. Y diréis: ¿dónde están? En un rincón olvidado de mi ordenador, por supuesto. Las novelas que he escrito a lo largo de estos años me han servido para mejorar muchísimo, pero soy consciente de que no son buenas o, al menos, no tienen el estándar de cálidad que yo mismo me quiero imponer para que vean la luz. No quiero publicar cualquier cosa porque el fin no es publicar en sí, el fin es crear algo que, primero, me emocione a mí y, luego, emocione a los demás, que un producto que lleva mi nombre sea de calidad, al menos bajo mi punto de vista.

¿Cómo sucedió?

La chica de las mariposas es la primera novela con la que acabé totalmente satisfecho y con la que, por fin, me vi con fuerzas para intentar publicarla. La veía como el final del camino de todos los años que había dedicado a este blog, de todo lo que me había dejado en él. Las demás novelas eran yo contando cosas, narrando. Esta soy yo exprimiéndome al máximo. Quizá por eso tardé tres años en escribirla. Por eso o por que siempre voy con mil cosas a la vez.

La envié a varias editoriales y ni siquiera recibí un “no” por respuesta, cosa que dice mucho más de ellas que de mi novela. Me parecía un desperdicio que no fuera a publicarse, pues me creía que era lo mejor que había escrito nunca y que realmente merecía la pena que la gente la leyese, pero mi ánimo y las posibilidades que tenía de hacerlo iban remitiendo.

Y entonces pasó. Estaba con unos amigos de viaje en Viena y uno me pasó un tweet en el que una chica (la que sería mi editora) buscaba gente a la que le gustara escribir. ¿Qué podía perder? Nada, claro, así que me interesé y resultó ser una nueva editorial que buscaba novelas que publicar.

He de decir que, vistos mis resultados anteriores, envié la novela más por inercia que por esperanza. Al final, el vacío que me habían hecho las otras editoriales iba dejando huella en mi ánimo y ya estaba pensando más en qué iba a ser lo siguiente que iba a escribir que en seguir enviando el manuscrito a alguna parte.

Y pasó. EL MAIL, en mayúsculas, diciéndome que la novela había gustado y que estaban interesados en publicarlo. Suspiro, suspiro, corazón a mil, grito ahogado y… cautela. Antes he mentido, hubo editoriales que sí me contestaron para decirme que les interesaba mi novela, pero cuál era mi sorpresa cuando me decían que tenía que pagar yo por imprimir los ejemplares, distribución o publicidad de la misma o que ni siquiera iban a corregirla. Pocas cosas me enfurecían tanto, porque si tanto confiaban en mi novela, si tanto les había gustado como decían, ¿por qué no apostar al todo por ella? Me cabrea la gente que se quiere aprovechar de la ilusión de la gente.

Una vez revisadas las condiciones me di cuenta de que no, que esta vez iba en serio, iban a apostar por mi novela como yo siempre había querido y, desde el principio, tuve la intuición de que se iba a hacer un buen trabajo, que la iban a cuidar y mimar, cosa que, realmente, era lo único que yo quería. No había pasado yo tres años de mi vida escribiendo como para que, ni siquiera, fuera corregida, como me ofrecían en otros lares. Publicar sí, pero no a cualquier precio, no en mi nombre.

El proceso

A partir de aquí nos pusimos a trabajar. Se envió la novela a una Sensitive Reader porque la novela trata algunos temas complicados y, junto a la editora, me marcaron las directrices que, bajo su punto de vista (que también sería el mío) harían la novela mejor. Y es que ese es el proceso de edición que, realmente, debería haber siempre. Yo ya sé maquetar una novela, para hacer eso me autoedito, lo realmente importante es que mejoren tu novela, que te aconsejen en el proceso y llegue de la mejor manera al lector.

Eso hicimos durante meses, trabajamos codo con codo observando fallos y virtudes, corrigiendo aquello que no cuadraba y haciendo la novela más leíble. Y es que al final, por mucho que tú leas y leas, nunca llegarás a ser tan objetivo como una persona ajena a ti.

Y la portada, tema aparte. La editora y yo coincidimos desde el principio en lo que queríamos (en realidad, coincidimos en casi todo lo relativo a la novela, suerte inmejorable) y, una vez le comenté a la ilustradora la idea de Ara que tenía en mente, la supo plasmar a la perfección sobre el papel. Yo tenía una idea, pero ella la mejoró, dibujando una imagen mucho más nítida que la que yo tenía en la mente.

Realmente, todo este proceso fue agotador, pero necesario para que la novela llegara al lector tal cual la queríamos, para que estuviéramos orgullosos de ella.

El resultado

Y lo estamos. Creo que La chica de las mariposas es una buena novela, con sus virtudes y defectos, pero una buena historia, al fin y al cabo. Creo que, dentro del mar de historias que se publican cada año, esta se desmarca e intenta ser diferente. Al menos lo hemos intentado. Por mi parte, no quería hacer algo olvidable, una novela que, cuando la acabaras, la miraras con indiferencia y la dejaras en un rincón olvidado de tu estantería, sino algo que te hiciera pensar, reflexionar y, sobretodo, sentir. Porque, al final, los libros están hechos para hacernos sentir emociones, creo que es lo más importante.

De momento, en general, la novela está gustando. Siempre quedará alguna opinión que me haga decaer el ánimo porque, es una mierda pero, queramos o no, siempre nos afecta más lo negativo que lo positivo, aunque lo primero sea un mínimo porcentaje. Al final me tengo que quedar con lo positivo, gente con la que no había hablado en la vida diciéndome que ha llorado con la novela, que mi trabajo de tres años se lo han ventilado en dos días porque les encanta cómo está escrita, que es distinta, que emociona, que a ver si hay segunda parte.

Y, si me paro un momento a pensarlo, es maravillosa la reacción que está habiendo, el apoyo que he encontrado en familia, amigos o, incluso, personas que ni conozco. Me parece algo tan irreal lo que está sucediendo que, creo, no acabo de asimilarlo. Quizá sea con el paso del tiempo, cuando eche la vista hacia atrás cuando me dé cuenta de que… hostias, con perdón, he publicado un libro.

¿Y ahora qué?

Ahora seguir escribiendo, pues esto no es más que el principio. Quiero seguir mejorando, porque soy consciente de mis fallos y errores, quiero seguir dándole forma a historias que tengo en mi cabeza, reflexiones a las que quiero dar salida. Quiero sorprender y escribir historias diferentes, desmarcarme y crear mi propio sello, dejar huella con lo que hago, seguir haciendo lo que más me gusta.

Porque, al final, creo que eso es lo que busca todo ser humano: estar en el que considera su lugar en el mundo.


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Sinopsis

Vic se muda a Madrid dispuesto a ser feliz haciendo lo que realmente le gusta, el único modo en el que cree que se debe vivir.

Ara coge cada noche su guitarra y canta sus canciones de concierto en concierto; la música lo es todo para ella y solo se entiende a sí misma cuando suenan unos acordes.

De Logroño o de su pasado, ambos buscan huir.

La vida puede ser un ascenso infinito y una caída libre, dos personas que conectan sin querer o un remedio inesperado a lo inevitable.

La vida puede ser un «para siempre» o solamente «1996».

 

Compra la novela en la web de la editorial: http://roomiediciones.com

Joder con el tiempo, que últimamente es tan caro que lo quiero comprar a puñados y no lo encuentro.

Veloz, la vida que se escurre y tropieza con piedras que dejan su huella al caer, las noto en mi cuerpo, me duelen, las huelo y las siento, son fuego que me ha ardido tanto que aún quema.

Qué duro asimilar que ayer bailábamos hasta el amanecer y hoy sufrimos la derrota, que la noche nos atrapa y nos hace suya, que juega con nosotros y nos remata.

No sé dónde han ido los años perdidos.

Tal vez los tengo en mi mano y no es para tanto.

Tal vez sí fueron aprovechados.

O tal vez se me cayeron sin darme cuenta.

Tal vez los pisé.

Joder con el tiempo, que se está burlando de mí, me hace creerme joven y otras tantas viejo, y nunca coinciden mi sentir con lo que quiero y ni siquiera sé qué quiero: si avanzar o quedarme en el pasado, si vivir de la nostalgia o creerme lo que tengo.

Qué jodido sentirse perdido, haber perdido el sentido cuando creías que lo habías conseguido, cuando habías alcanzado la victoria y el árbitro levantaba tu mano. Cuando el público coreaba tu nombre y te llevaba en volandas.

Todos gritando y tú solo en el ring.

Todos gritando y tú sin escuchar nada.

Todos gritando y tú saltando al vacío.

Volver – Morgan (Mi canción de la semana XXII)

¡Hola a todos/as! ¿Cómo os va el verano? Espero que bien. Esta época está llamada a ser la del descanso y disfrute pero muchas veces tenemos mil obligaciones que nos hacen ir de un lado para otro y darnos cuenta de que la vida de adulto no es tan fácil como la que imaginamos al firmar el contrato a los 18.

Yo, lo cierto, es que no paro quieto. A pesar de que ahora estoy en plenas vacaciones de mi trabajo como maestro, sigo ayudando en el bar en el que he trabajado estos últimos dos años; mi próxima novela va viento en popa, cada vez coge más forma y me entusiasma cómo está quedando, aunque lleve poco escrito; voy a empezar con las presentaciones de La chica de las mariposas, la novela que he conseguido publicar; y ahora, encima, he decidido empezar a hacer cursos que me formen más en relación al tema de la educación y la sexología porque nunca se debe dejar de aprender.

Y no, apenas tengo vida social. Maravilloso.

Hace semanas que quería pasarme por aquí para analizar alguna canción y, realmente, no me decidía por ninguna. Últimamente estoy descubriendo bastantes que sé que se convertirán en mi banda sonora durante mucho tiempo, pero no se me ocurría ninguna a la que, realmente, le pudiera hacer un análisis. Entonces se me encendió la bombilla y pensé en este grupo que me está dando tanto últimamente. Os hoy traigo magia y belleza, el nudo en el estómago. Hoy os traigo a Morgan con su temazo Volver.

Descubrí a Morgan hace un par de años. En aquella época buscaba canciones tranquilas1552558982_453038_1552561157_noticia_normal en Spotify relacionadas con el soul e incluso jazz. En una de tantas listas me encontré con el grupo y, lo cierto, es que apenas me quedé con un par de canciones para escuchar más de una vez: Home y Praying. Y sí, las tenía guardadas en mi móvil, las escuchaba cada dos por tres porque me llamaban la atención pero no pasaban de ahí. Al principio no fue un bombazo para mis oídos, e incluso, como os digo ni siquiera este Volver me había vuelto loco.

Pero siempre lo digo, la música son segundas oportunidades, masticar las canciones lentamente, no prejuzgar. Morgan empezó a formar parte realmente de mi vida el año pasado con su disco Air, con su temazo Sargento de hierro (canción con la que dudé si hacer una review y que tal vez haga en una próxima ocasión). A partir de ahí empecé a investigarlos de verdad y me enamoré irremediablemente.

Volver es una canción que te eriza la piel desde las primeras notas de piano, que te sumerge desde el principio y te lleva a un estado emocional sumergido en todos esos recuerdos que seguro guardas en tu interior, los que te hacen pensar en esa persona, en esa historia, en aquello que viviste y que se te quedó grabado.

Y es que esa primera estrofa ya es demoledora, esa que prácticamente define la canción y que concluye en el durísimo “si me ahogo sé que no me salvarás”. Pensar que esa persona ya no está, que pase lo que pase no volverá a tu lado, que todo lo que vivisteis ya no vale para nada porque acabó. Ya no hay nada, ya no sois nada, tal vez ya ni le importas.

fotonoticia_20190627112856_640Y te das cuenta de que se escapa, de que vuestra historia se escurre de entre los dedos, y te da rabia porque sabes que esa persona es especial, lo has visto brillar. ¿Cuántas veces hemos mirado a esa persona y la hemos desnudado por dentro? ¿Cuántas veces nos hemos dado cuenta que era lo que necesitábamos, lo que llevábamos tiempo esperando? Y joder, ¿qué ocurre si lo vemos correr, si sentimos que se aleja de nosotros, si todo desaparece y ya no queda nada?

Y llega el momento en que escuchas el silencio, en que no ves a nadie alrededor, en que la realidad te golpea y ya sabes que la soledad es tu única compañía, que esa persona, definitivamente no está, que se ha ido. Y lo único que quieres es gritar tan alto que te escuche el mundo entero, gritar los porqués y las dudas, de esas infinitas que te entran cuando todo acabe y no entiendes nada.

Pero entonces te das cuenta de todo, de que quién te debe echar de menos es esa persona, que quién debe estar esperando es ella o él, que es ella o él quien debe tener las dudas y tú tener las riendas entre tus manos, que tú mereces decidir si vale la pena, si vuestra historia debe terminar, que no todo vale, que es esa persona quién no te debe fallar.

Que si corre, esta vez no habrá otra oportunidad.

Todo esta historia acompañada con unas sencillas notas de piano que se te clavan en laP1010111-3-2-e1525460496829-710x442 piel como si fueran latidos de corazón, que golpean, que hacen sentir, que incluso duelen cuando la canción va adquiriendo más cuerpo y potencia. Y luego cabe destacar la voz de Nina, su cantante, que desgarra y endulza a la vez, que calma mareas y hace despertar gigantes, que te permite cerrar los ojos y dejarte llevar hacia lugares llenos de paz. Creo que es la voz más especial que tenemos ahora mismo en la música en castellano.

Realmente hace poco que llevo escuchando a Morgan en bucle pero ya los he hecho míos, ya forman parte de mí. Hoy os he traído una canción preciosa, llena de verdad, pero creo que su estilo no es el que más caracteriza al grupo, al que creo que marca mucho más el blues y el soul. Esto se refleja en otras canciones que os recomienda sin dudar como Another Road, Flying Peacefully, Work o Attemping, canciones con un rollazo increíble, totalmente distintas a cualquier cosa que se haga en España ahora mismo y que parecen más propias de un grupo totalmente considerado y con años de trayectoria detrás, no de uno que solo tenga dos discos en el mercado.

Morgan es un grupo al que estoy deseando ver en directo, uno de los pocos a los cuales no he visto y tengo realmente ganas por el rollo que desprenden, por ese buen hacer tanto a nivel instrumental como a nivel vocal, por ese aurea de verdadero rock and roll que poseen mezclado con los tintes antes mencionados, más propios de una banda tal vez estadounidense. Espero poder hacerlo pronto.

Y con esto me despido. Estoy contento porque, mientras escribía este artículo se me han ido ocurriendo varias canciones con las que poder hacer más. Así que no lo dudéis, tenéis “Mi canción de la semana de cuando tengo tiempo y fuerzas” para rato 🙂

¡A seguir escuchando mucha y buena música! 🙂


MORGAN es un proyecto nacido a mediados de 2012, momento en el que Nina de Juan (piano, voz) , muestra sus composiciones a Paco López (guitarra y voz) y a Ekain Elorza (batería), aunque no es hasta finales de 2015 cuando deciden entrar en el estudio a grabar su primer álbum. El estudio elegido es La Cabaña (Madrid) donde, con la ayuda del productor José Nortés (Ariel Rot, Quique González) registran su primer disco, North, que autoeditan y deciden distribuir ellos mismos.

El disco sale a la venta en febrero de 2016, coincidiendo con su vuelta a los directos, esta vez ya con formación eléctrica y la incorporación a la banda de Alejandro Ovejero al bajo y David Schulthess al teclado. Este primer concierto de presentación en la Sala Sol también es el primero en el que cuelgan el cartel de “no hay entradas”: unas semanas después, harían lo mismo en Berriz (Bizkaia) y en sus dos conciertos en el Teatro Lara de Madrid, en junio y setiembre de 2016.

A partir de ese momento, y hasta finales de 2017, Morgan no ha parado de tocar allí donde han podido. Durante 2016 presentan su disco en directo en 30 conciertos tanto en ciudades diferentes de la península -‐ festivales como Mad Cool, Sonorama, Gigante, Actual,… cruzando por primera vez el Atlántico para hacer dos fechas en Brasil, junto a la brasileña Tulipa Ruiz -‐ ganadora de un Grammy Latino ese mismo año – y cerrando el año acompañando a Leiva en su concierto del Palacio de los Deportes.

2017 fue el año de su consolidación como banda: arrancaron de la mejor forma posible reeditando su disco de manera autogestionada y entrando en listas de “más vendidos”: han seguido recorriendo de nuevo todo el país hasta llegar a los casi 100 conciertos en ciclos, salas y festivales, agotando las entradas en Madrid en salas como Ochoymedio o Joy Eslava y vendiendo centenares en otras como Barcelona, Bilbao o Coruña.

En marzo de 2018 y tras sólo dos meses parados, vuelven de nuevo con su segundo disco, AIR: el disco que sin duda va a marcar un antes y un después es su carrera como banda, grabado y producido entre finales de 2017 y principios de 2018 de nuevo por Jose Nortes, en Madrid.

Vía Morgan


 

LETRA

Sé que ya no importan las preguntas que fallé y cuando intente corregirme no estarás.

Sé que no te importa que no pueda respirar y si me ahogo sé que no me salvarás.

Tienes algo dentro yo lo he visto brillar pero corres.

Échame de menos, no me falles esta vez porque no sé si voy a volver.

Ya no dices nada y tengo ganas de gritar, sin querer estoy dejándote volar.

Es un poco tarde para remover la sangre, hace tiempo que olvidé cómo parar.

Tienes algo dentro yo lo he visto brillar pero corres y correr.

Échame de menos, no me falles esta vez porque no sé si voy a volver.

Tienes algo dentro y si no paras de correr voy a dejarte y no voy a volver.

 

Qué será de nosotros cuando pase una eternidad.

Qué será cuando ni siquiera en los libros esté escrita nuestra historia, cuando solo queden restos de lo que hoy es esplendor.

Qué sabemos nosotros de todo el amor que hubo en Roma, de los romances que hubo en París cuando París aún no era París, de todos aquellos que un día se creyeron inmortales.

Nada, ni siquiera sabemos sus nombres.

Nadie se acordará. Nadie leerá nuestros diarios ni cantará nuestra canción, aquella que hicimos nuestra, que bailamos tantas veces.

Qué será cuando ya no quede ni una puñetera huella de lo que un día hiciste.

Qué será.

Llegará un día en que no haya nadie que esté un mísero segundo triste porque tú no estés, un día en el que nadie se levante y piense “joder, ojalá…”.

Somos carne, somos polvo y recuerdo. ¿Y luego?

Llegará un día en que no seremos ni siquiera un recuerdo.

Solo se quedan los de los grandes imperios, los que hicieron la guerra en vez del amor, a veces algún que otro pintor, si tienes más suerte también algún escritor.

Pero jamás nunca alguien que solo vivió, que tuvo poca suerte en la vida y, “simplemente”, amó.

Caure no feia mal – Joan Dausà y Santi Balmes (Mi canción de la semana XXI)

¡Hola a todos/as! Madre mía. Debo pedir disculpas porque esta sección se llama “Mi canción de la semana” y ya ni canción de la semana ni siquiera canción del mes, hacía mil que no hacía una entrada de estas que tanto me gustan, que no me paraba un momento a charlar con vosotros.

Ya os conté la última vez que mi vida había cambiado 180º porque me habían llamado de cataluña para ser profesor. Hoy os vengo con otra novedad a la que, proximamente, le dedicaré un post: en junio saldrá a la venta mi primera novela, se llama La chica de las mariposas y tenéis toda la información en la web de la editorial Roomie ediciones.

Pero bueno, al contrario de lo que decía Francisco Umbral, yo hoy no he venido aquí a hablar de mi libro. Hoy os traigo al que, probablemente, es mi descubrimiento del año, una canción que desgarra el alma y rompe el corazón, hoy os traigo a Joan Dausà y Santi Balmes con su Caure no feia mal.

Descubrí esta canción allá por marzo, cuando me salió en una lista de Spotify. Debo

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reconocer que no fue la típica canción que me entró de primeras, sino que no fue hasta pasados unos días cuando me di cuenta de cuál era su verdadera magnitud. Esto es algo que me pasa con más frecuencia de lo normal: escucho una canción, sé que me ha gustado pero no derriba la puerta de mi casa de una patada, y tiempo después, tan solo con un par de escuchas más, se convierte en una canción que sé que me acompañará toda la vida. Esta experiencia describe la importancia de masticar bien la música, de dar segundas oportunidades, de no juzgar una canción por lo que te dice de primeras sino analizarla en profundidad y sacarle todo el jugo, como si fuese una obra de arte. ¿No lo es acaso?

Caure no feia mal es una canción para cerrar los ojos al instante y sumergirte en ella, de dejarte llevar como si estuvieras en una nube flotando, volando, de sentir su leve traqueteo en el corazón, una canción para pensar en todas esas veces que has caído, de volver a la niñez.

Esta canción habla justo de eso, de esa época de vida en que tropezábamos y alguien nos ayudaba a levantarnos, en que caíamos una y mil veces y alguien nos alzaba al vuelo y nos curaba las heridas, de ese anhelo por ser otra vez niños y tener de nuevo a ese héroe o heroína en el que confiábamos, con el que sabíamos que nada malo nos podía pasar.

Porque sí, ser adulto tiene sus ventajas, pero su mundo se parece más bien a una jungla que a otra cosa. Constantemente tropezamos y caemos, constantemente nos empujan, más bien, y debemos tener la fuerza suficiente como para levantarnos nosotros solos, sin la ayuda de nadie. Ya nadie nos arropa por las noches, ya nadie nos da un beso en la herida, ya nadie nos limpia la sangre bajo el agua, ya nadie nos ayuda a respirar.

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Pero esta canción no es solo su letra, es su atmósfera. Desde el principio, desde ese leve rasgueo de guitarra que sonará toda la canción hasta el piano, pasando por las voces de dos monstruos como Joan y Santi. Todo nos lleva a un estado de nostalgia, melancolía y ensoñación increíble. Todo llega a lo más profundo de ti, todo da justo en la tecla necesaria. Primero caemos, nos hacemos daño, la vida nos da el golpe, y con la entrada del violonchelo vamos subiendo, nos curan, nos miman, nos reconfortan, nos cubren con una manta y nos dan un beso en la frente.

Y pensamos “ojalá ahora un simple beso lo curara todo”.

La canción avanza y alcanzamos un final que, más que envolverte en nostalgia, reconforta, te hace sacar media sonrisa y sentirte bien. Ese “y deixava caure el cos y volaba”, “dejaba caer el cuerpo y volaba”, te llena de vida y, tal vez, te hace relativizar las cosas y quitarle peso. Y es que, si de niño las heridas se curaban con un simple beso o la sangre se iba bajo el simple chorro de agua del grifo, ¿por qué no ahora? ¿Por qué hacer más grandes las cosas que, quizá, no tienen tanta importancia? ¿Por qué no centrarnos en lo que de verdad tiene relevancia en nuestra vida?

Ser niños, volver a jugar, olvidar las cosas malas al instante siguiente, caer y que no haga daño. Deberíamos aprender a ser lo que un día fuimos.

Hace tan poco que he descubierto a Joan que aún estoy masticando y descubriendo sus canciones. Me está gustando mucho porque la mayoría de sus canciones me inspiran calma y me llevan a muchos recuerdos y atacan recuerdos personales, como si cada canción contase algo de mí. De todas maneras, aún estoy en los inicios y no puedo situarlo al lado de otros cantautores favoritos como Andrés Suárez, Damien Rice, Zahara o Keaton Henson. De todas formas, ya os puedo recomendar otras canciones suyas como La teva veu, Diria que eres tu o Quan soni la tendresa.

Realmente espero aprovechar mi estancia en Cataluña y poder verlo en directo, pues creo que es un músico que debe ganar en el escenario, que sus canciones se harán más grandes y llegarán aún más si cabe al fondo del corazón, como demuestra este directo de la canción que os traigo hoy en el parque del Tibidabo, en Barcelona, y que os dejo abajo.

Y con esto me despido. Prometo volver en breves a hablaros de mi libro y a hacer más reseñas de canciones, me tengo que prohibir a mí mismo hacer tan pocas. Espero que me sigáis recomendando vuestras canciones favoritas y que todo os vaya genial.

¡A seguir escuchando mucha y buena música! 🙂


Joan Dausà y Riera (Sant Feliu de Llobregat, 1979) es músico, actor, presentador, licenciado en Administración y dirección de empresas por la UPF y licenciado en interpretación por el Instituto del Teatro. Es conocido principalmente por su banda de música pop Joan Dausà i els Tipus d’Interès.

Tiene 5 discos en el mercado: Jo mai mai (2012), Barcelona Nit d’estiu (2013), On seràs demà (2014), Barcelona Nit d’hivern (2015) y Ara som gegants (2018).

Vía Wikipedia


LETRA

No em deixis caure / si se m’emboira la mirada / Porta’m a casa / deixa que dormi sota l’arbre / Torna’m al lloc / on la vida bategava / i caure no feia mal.

I quan bufava vent de nord / m’enfilava entre les branques / de dalt de tot veia el llac que el fred glaçava / I em descordava els botons de l’abric en feia ales /
i omplia els pulmons d’aire.

I deixava caure el cos i volava / Almenys per uns segons volava / I deixava caure el cos
i volava / I si no ho feia tant se val / caure no feia mal.

Avisa l’àvia / m’he fet sang aquí a la cama / Entrem a casa / que t’ho netejo sota l’aigua / Ara un petó / d’aquells que tot ho curaven / quan caure no feia mal.

I quan bufava vent de nord / m’enfilava entre les branques / de dalt de tot veia el llac que el fred glaçava / I em descordava els botons de l’abric en feia ales /
i omplia els pulmons d’aire.

I deixava caure el cos i volava / Almenys per uns segons volava / I deixava caure el cos
i volava / I si no ho feia tant se val / caure no feia mal.