Million Reasons – Lady Gaga (Mi canción de la semana XXV)

¡Hola a todos/as! ¿Cómo lleváis el encierro? Supongo que para muchos son días complicados, estamos acostumbrados a hacer determinadas cosas con total libertad y es duro que no las quiten. Al menos creo que esto servirá para valorar las pequeñas cosas: beberte ese refresco o cerveza con los amigos en la terraza de un bar, salir a pasear al monte o asistir al concierto de tu grupo favorito. Creo que cuando todo vuelva a la normalidad, porque yo espero que volvamos a lo de antes, valoraremos más esos pequeños aspectos de la vida.

Creo que la cultura, en estos tiempos, se ha convertido en algo más importante de lo que ya era. Ver una película, leer un buen libro o escuchar una canción hacen que huyamos de toda esta situación por unos instantes y que disfrutemos. Ya sabéis que yo siempre os animo a que escuchéis música y descubráis canciones y grupos nuevos, pero ahora lo quiero hacer más que nunca.

La canción que os traigo hoy probablemente ya la conozcais, esta artista es una de las más importantes del mundo y sus temas suenan en todas partes. Pero creo que esta es su mejor canción y una de las más bonitas que he escuchado nunca, y no por ser conocida debo dejar de analizarla. Hoy os traigo un temazo que te llega al corazón y te rompe el alma, hoy suenan en este blog Lady Gaga y su canción Million Reasons. lmmarco49027779-gente-lady-gaga-instagram200216133951-1581856936460

No suelo escuchar a Lady Gaga, los temas que suele cantar, más dance o electrónicos, no son de un estilo de música que a mí me guste o que escuche por gusto, sino que casi siempre me la he encontrado por la radio o incluso en las discotecas. Pero debo reconocer que es una artistaza como la copa de un pino y que su voz es de las más poderosas del mundo.

Creo que incluso se la infravalora, quizá por relacionarse con este tipo de música o por alguna de sus extravagancias (véase cuando llevó un vestido hecho de carne). Pienso que la gente la ha tachado como una de tantas artistas que solo busca llamar la atención y no se ha centrado en su voz, en algunas de sus creaciones que son realmente complejas.

Como digo, a mí no me gusta la música electrónica o dance, así que no fue hasta que escuché canciones como este Million Reasons o incluso vi su actuación en Ha nacido una estrella, cuando la valoré como es debido.

Esta canción pone los pelos de punta desde el primer instante, desde que esas primeras notas de piano y guitarra te introducen en ella. Ya veis qué poco hace falta para ambientarte y desear cerrar los ojos para dejarte llevarte llevar. Luego la voz de Gaga entra poderosa y ya te envuelve del todo, va creciendo junto a la música y sientes cómo se va haciendo grande hasta el estribillo.

De momento aún hay calma, aún la canción es tranquila y te acompaña como si estuvieras en una nube que te va meciendo a su compás. Te cuenta poco a poco que alguien le está dando un millón de razones para que lo abandone, para dejarlo. Pero ella intenta aferrarse a algo, solo necesita un pequeño respiro, un pequeño refugio al que agarrarse para continuar. Pero no hay nada, solo razones para dejarlladygaga-gettyimages-634608864-1586277253o.

¿No os ha pasado nunca? Que haya una balanza enorme en la que caben un millón de razones que te llevan a abandonarlo todo pero tu te quieres quedar, quizá pensando en todo lo que fuisteis o en todo lo que querríais ser. Tal vez incluso porque lo idealizaste todo demasiado y, a pesar de que sabes que duele, solo te quedas con ese ideal que te hiciste.

El tema se toma un pequeño respiro después del primer estribillo y luego sigue creciendo, haciéndose más grande. La cantante nos cuenta que no deja de pensar en ello, que se mantiene en vilo, atenta a todo lo que pasa, como si hubiera dejado de respirar por unos instantes y su cuerpo estuviese esperando la orden para volver a hacerlo. Lo hace porque le dan rabia ese millón de razón, ese aluvión de motivos que le piden abandonar, que le llevan a parar y bajarse del mundo, dejar a esa persona con la que ha compartido tanto. Lo hace porque ya ni siquiera cree lo que le dice, ya no sabe si hay verdad en sus palabras, solo ve ese millón de razones por las que parar.

Pero no es fácil, ¿verdad? Por muchos motivos que te dé, por muchas razones que haya, siempre es complicado dejar a alguien con quien has compartido vida y alientos, alguien que te ha dado momentos felices y recuerdos imborrables, alguien que ha formado parte de ti.

La canción llega de nuevo al estribillo y Gaga intenta ver algo bueno incluso en aquellas cosas malas, intenta ver más allá e incluso ruega que le dé algún motivo por el que quedarse, se pregunta incluso por qué demonios no puede hacerle, por qué no puede mostrarle algo bueno.

15314Entonces rompe ya del todo y la canción se hace enorme. Cierro los ojos mientras música y voz se unen y se hacen grandiosas. Canto con ella a plena voz y desgarro mi alma a su compás, dejando que cada una de las notas se meta en mi pecho y llegue a lo más hondo. Me imagino a Gaga en un abismo desde el que canta angustiada, en el que pide desesperada que le dé alguna puñetera razón para quedarse. Un abismo desde el que grita que tiene un millón de razones para marcharse, pero solo necesita algo de esperanza, algo a lo que agarrarse.

Y es que a veces solo necesitamos eso para ser felices: un poquito de esperanza, un poquito de fe en la persona a la que queremos, a pesar de que haya un millón de razones que nos hagan querer abandonar.

Voy a intentar recomendar aquellas canciones que se alejan un poco de las típicas por las que se conoce a esta maravillosa mujer, ya que, como digo, creo que la gente solo se ha quedado con una imagen de ella y, día a día, nos demuestra lo polifacética y gran artista que es en muchísimos otros aspectos.

Desde luego os voy a recomendar Shallow, la principal canción de la película Ha nacido una estrella, film que también os recomiendo. Además, también sería genial que le echarais un vistazo a temas como Always remember us this way, Diamond Heart o Joanne, canciones donde se refleja con más claridad la potencia vocal de esta cantante, lo artista que es.

Además, os recomiendo ver en Netflix  Gaga: five foot two, un documental interesantísimo sobre su trabajo y en el que que se puede ver a la perfección lo enorme y profesional que es.

Y nada más, con esto os dejo. Espero que paséis estos días de la mejor manera posible y que no os preocupéis por no ser todo el rato productivos o por sentiros mal en ciertos instantes. Son muchos días encerrados ya y no es fácil estar bien todo el tiempo. Esperemos que todo acabe cuanto antes y al menos nos pueda dar un poco el aire.

Yo, mientras tanto, por si os aburrís, os dejo por aquí el enlace para comprar mi novela, tanto en físico como en digital.

Además, os dejo también aquí un enlace a la lista Spotify que estoy haciendo con las canciones que voy recomendando en Twitter. Y es que, al final, pase lo que pase, una de las cosas más importantes, como he dicho antes, es seguir escuchando música, porque nos ayuda hasta en los momentos más difíciles.

¡A seguir escuchando mucha y buena música!


Stefani Joanne Angelina Germanotta (Nueva York, 28 de marzo de 1986), más conocida por su nombre artístico Lady Gaga, es una cantante, compositora, productora, bailarina, actriz, activista y diseñadora de moda estadounidense. Nacida y criada en la ciudad de Nueva York, estudió en la escuela Convent of the Sacred Heart y asistió por un tiempo breve a la Tisch School of the Arts, perteneciente a la Universidad de Nueva York, hasta que abandonó sus estudios para enfocarse en su carrera musical. Fue así como irrumpió en la escena del rock en el Lower East Side de Manhattan y firmó un contrato con Streamline Records hacia fines de 2007. En la época en que trabajaba como compositora para dicha discográfica, su voz llamó la atención del artista Akon, quien la hizo firmar un contrato con Kon Live Distribution.

Gaga adquirió fama como artista tras el lanzamiento de su álbum debut, The Fame (2008), que incluye los sencillos «Just Dance», «Poker Face», «LoveGame» y «Paparazzi». Tras comenzar su gira The Fame Ball Tour, lanzó el EP The Fame Monster (2009), que contiene las canciones «Bad Romance», «Telephone» y «Alejandro». Su siguiente álbum, Born This Way (2011), llegó al primer lugar de varias listas de ventas y contiene sencillos como «Born This Way», «Judas», «The Edge of Glory» y «Yoü and I».​ Tras una lesión en la cadera que la forzó a cancelar la gira, la artista se tomó un descanso y posteriormente lanzó su tercer álbum de estudio, Artpop (2013), que se convirtió en su segundo álbum número uno en Estados Unidos y contiene las canciones «Applause» y «Do What U Want». Su cuarto álbum de estudio fue Cheek to Cheek (2014), un álbum de jazz en colaboración con Tony Bennett que se convirtió en su tercer álbum número uno en Estados Unidos.

 Meses más tarde, publicó su quinto álbum de estudio, Joanne (2016), que incluye el tema «Million Reasons». En 2018, Gaga debutó en el cine en la película A Star Is Born, la cual fue un éxito en crítica y taquilla.

Vía Wikipedia



You’re giving me a million reasons to let you go / You’re giving me a million reasons to quit the show / You’re giving me a million reasons / Give me a million reasons / Giving me a million reasons / About a million reasons

If I had a highway, I would run for the hills / If you could find a driveway / I’d forever be still / But you’re giving me a million reasons / Give me a million reasons / Giving me a million reasons / About a million reasons

I bow down to pray / I try to make the worst seem better / Lord, show me the way / To cut through all his worn out leather / I’ve got a hundred million reasons to walk away / But baby, I just need one good one to stay

Head stuck in a cycle / I look off and I stare / It’s like that I’ve stopped breathing / But completely aware / Because you’re giving me a million reasons / Give me a million reasons / Giving me a million reasons / About a million reasons

And if you say something that you might even mean / It’s hard to even fathom which parts I should believe / Because you’re giving me a million reasons / Give me a million reasons / Giving me a million reasons / About a million reasons

I bow down to pray / I try to make the worst seem better / Lord, show me the way / To cut through all his worn out leather / I’ve got a hundred million reasons to walk away / But baby, I just need one good one to stay

Oh, baby I’m bleeding, bleeding / Stay, hey /Can’t you give me what I’m needing, needing? / Every heartbreak makes it hard to keep the faith / But baby, I just need one good one / Good one, good one, good one, good one, good one

When I bow down to pray / I try to make the worst seem better / Lord, show me the way / To cut through all his worn out leather / I’ve got a hundred million reasons to walk away / But baby, I just need one good one, good one / Tell me that you’ll be the good one, good one / Baby, I just need one good one to stay

TRADUCCIÓN

Me estás dando un millón de razones para dejarte ir / Me estás dando un millón de razones para abandonar el show / Me estás dando un millón de razones / Me das un millón de razones / Me estás dando un millón de razones / cerca de un millón de razones.

Si tuviera una autopista, correría a buscar refugio / Si pudieras encontrar un acceso / me quedaría parada para siempre / Pero me estás dando un millón de razones / Me das un millón de razones / Me estás dando un millón de razones / cerca de un millón de razones.

Yo me inclino para rezar / intento hacer que lo peor parezca mejor / Señor, muéstrame la manera / de rasgar y atravesar todo su desgastado cuero / Tengo un millón de razones para marcharme / pero cariño, solo necesito una buena (razón) para quedarme.

La cabeza atrapada en un bucle / miro a lo lejos y observo / es como si hubiera dejado de respirar / pero de forma totalmente consciente / Porque me estás dando un millón de razones / Me das un millón de razones / Me estás dando un millón de razones,
cerca de un millón de razones.

Y si dices algo que puede que incluso sientas de verdad / es difícil desentrañar qué partes debería creer / Porque me estás dando un millón de razones / Me das un millón de razones / Me estás dando un millón de razones / cerca de un millón de razones.

Yo me inclino para rezar / intento hacer que lo peor parezca mejor / Señor, muéstrame la manera / de rasgar y atravesar todo su desgastado cuero / Tengo un millón de razones para marcharme / pero cariño, solo necesito una buena para quedarme.

Oh, cariño, estoy sangrando, sangrando / Quédate, eh / ¿No puedes darme lo que necesito, necesito? / Cada desengaño hace que sea difícil mantener la fe / pero cielo, solo necesito una buena / una buena, una buena, una buena, una buena.

Cuando me inclino para rezar / intento hacer que lo peor parezca mejor / Señor, muéstrame la manera / de rasgar y atravesar todo su desgastado cuero / Tengo un millón de razones para marcharme / pero cariño, solo necesito una buena, una buena / Dime que tú serás el bueno, el bueno / Cariño, solo necesito una buena para quedarme.

Letras vía letraseningles.es

 

 

 

Productividad en tiempos de encierro

“¿Qué estás haciendo estos días?”

¿Cuántas veces os han hecho esta pregunta durante estas últimas semanas? Supongo que se hace sin ninguna mala intención, simplemente con el ánimo de interesarse por ti, saber que estás bien. Pero, creo que, intrínsecamente, siempre lleva consigo la connotación “¿Estás aprovechando estos días?”.

Nunca he sido una persona que me haya exigido mucho a mí mismo. Recuerdo pasar sin pena ni gloria por el instituto y lo único que me importaba era aprobar, daba igual con un diez que con un cinco. Luego llegué a la universidad y las notas mejoraron enormemente, pero más que por exigencia, porque me apasionaba lo que hacía y porque me picaba con mis compis. Siempre pique positivo.

Pero no sé que me pasa últimamente. Paso los días intentando hacer cosas que me aporten algo, que den valor a mi vida y sumen, me obligo a mí mismo a estar constantemente activo y me entra un sentimiento enorme de culpabilidad si no lo hago.

La palabra clave siempre es PRODUCTIVIDAD.

Tener que ser siempre productivo, estar creando de manera continua, que tu tiempo no se pierda en algo banal que no te dé una renta  en el futuro. ¿Qué haces viendo una serie? ¿Eso qué te va a aportar? ¿Por qué juegas a ese dichoso juego de ordenador cuando podrías estar escribiendo la gran novela europea del siglo XXI?

Sí, a mí lo que más me come la cabeza es el hecho de escribir.

Nunca creí que el hecho de publicar me iba a suponer tal aumento de presión. Autoimpuesta, por supuesto, nadie me obliga a estar escribiendo todo el tiempo, o a pensar en mi próxima novela, tampoco a publicar todos los años. Es algo que me digo a mí mismo todo el tiempo, pero no funciona. Tengo que escribir, tengo que conseguir acabar ese dichoso manuscrito antes de esa fecha, enviar ese relato a ese concurso y pensar nuevas ideas para no quedarme nunca vacío. Tengo que contentar a mis lectores porque es lo que se espera de mí, porque cuando estás presentando una novela ya te están preguntando que para cuándo lo siguiente, porque debes dejar un legado.

No, no, no. Nadie espera nada de ti, al menos no con el ansia con la que tú te crees. No es necesario escribir ni publicar siempre. Hay gente que no lo hará en su vida y tú pretendes hacerlo de manera constante. Te exiges tanto a ti mismo que incluso hay momentos en que odias esto. ¿Cómo puedes haber llegado al punto de odiar aquello que tanto te gusta?

Es una mierda, simple  y llanamente.

Lo peor de todo esto es que mucha de esta presión viene por querer compararme. Sí, con esa persona que con cinco años menos tú ya ha publicado quinientas veces, con esa otra que cada día se saca tres mil palabras de la chistera o con esa otra que aumenta sus seguidores en redes por cientos.

Lo que me tengo que repetir cada día es que cada persona tiene sus circunstancias, que cada uno hace lo que puede.

Este confinamiento ha acrecentado esa presion de hacer de todo todo el tiempo. Ya no es solo escribir, me sabe mal tumbarme un rato a ver una peli y no estar leyendo o coger la cámara y practicar echando fotos, o la guitarra para intentar tocar esa canción que lleva atascada desde hace tiempo, o aprender a dibujar, o hacer más ejercicio aún si cabe, estudiar algo.

Pero tengo que permitirme poder aburrirme. No solo se es productivo haciendo cosas, también es lo es descansar y aburrirse, porque también esto nos hace crecer y dar rienda suelta a la creatividad, nos prepara el cuerpo y la mente para cuando estemos más activos.

Aburrirse es la mejor manera de crear.

Me tengo que permitir incluso estar mal. Que haya días en que no tenga ganas de nada ni de nadie, que solo quiera encerrarme en mi mierda y que todo pase, que empiece el siguiente, que acabe. Me tengo que permitir estar triste porque es imposible sentirse bien u optimista todo el tiempo. Hay días que sí y hay días que no, como dice la canción. Lo importante es que miremos el conjunto y nos sintamos bien con la imagen que vemos de nosotros mismos.

Me lo tendré que grabar a fuego, hacer callar a esa vocecita que me dice todo el tiempo que levante el culo y me mueva, que estoy perdiendo el tiempo, que mientras yo descanso hay otro que lo está haciendo mejor que yo. Tendré que decirle que quiero no hacer nada, que quiero estar tirado mil horas en el sofá sin preocuparme, que también es sano.

Y es que no hacerlo, permitir que esa vocecita siga hablando, me llevaría a aborrecer aquello que siempre he amado.

 

Qué jodido es asociarte a algo.

Escuchar aquella canción que tanto te gustaba, ver esa película que me recomendaste y recordarte.

Qué jodido es hacerlo cuando estoy intentando olvidarte.

Lo odio. Escuchar esos acordes y que aparezcas delante de mí, volver a ese momento en que me hablaste emocionada, me tarareaste la canción y yo la escuché por primera vez sin saber que esa canción serías tú para siempre, que ya no tendría otro sentido.

Odio ver la escena de aquella película que comentamos al detalle, que destripamos al milímetro porque era tu favorita, que ya no puedo ver de otra manera que no sea recordándote.

Te convertiste en película, libro y canción. Uno de cada lleva tu nombre y tu rostro.

Y joder, vaya mierda, cerrar los ojos y que vuelvas a mí de esa manera, que aparezcas en cualquier momento inesperado sin yo quererlo, que me hayas olvidado y yo no poder hacerlo.

Lo odio porque temo que no te marches jamás.

¿Cómo hacerlo si convertiste tu canción en una de mis favoritas?

¿Cómo hacerlo si tengo ese libro en la estantería?

¿Cómo hacerlo si parece que todo el mundo habla de ello, de ti?

Me pregunto si a ti también te pasará, si escucharás mi canción favorita y también apareceré ante ti.

No creo, no creo siquiera de que te acuerdes de cuál es mi canción favorita, a pesar de que te la canté mil veces.

No creo que te acuerdes siquiera de mí.

Y, mientras tanto, yo vuelvo a escuchar tu canción.

¿Has pensado ya en cómo será nuestro adiós, en cómo serán nuestros últimos minutos juntos?

No queda mucho para que nuestras voces se apaguen lentamente hasta ese agónico final, hasta el oscuro silencio. Como un precipicio que se acerca a nosotros sin que podamos hacer nada para frenarlo.

Nos falta todo, las ganas y la vida, esa que parecía querer brillar siempre y no creíamos que tuviera final.

Claro que lo tenía, todo acaba, hasta lo que parece ser para siempre.

Pienso mucho en cómo será esa caída, en cuándo se producirá, en lo que vendrá después. Pienso en quién dirá la última palabra, quizá sin ni siquiera saber que es la última, sin tener ni idea de que después solo habrá silencio. Y vacío.

Pienso en el escenario de nuestra historia, ese en el que hemos actuado, en los focos apagados y las gradas vacías, en los momentos que vivimos y solo quedan como eco, como sombras y fantasmas.

Pienso, sobretodo, en si me recordarás.

Luego vendrá el intentar subir por el precipicio, el no saber si hemos caído, si de verdad es el final, el darse cuenta de que todo ha acabado, el ver el rostro del otro en todas partes y querer moverse por impulsos.

Darse cuenta de que lo mejor que se puede usar en estos casos es la razón.

Es jodido tener la certeza de que esto tiene final, que solo quedan unos pasos.

Supongo que el último será el olvido, cuando ya incluso el eco se apague, cuando ya incluso hayamos olvidado nuestros rostros y solo queden nuestros nombres, lo que nos hicimos sentir uno al otro.

Creo que, siendo realistas, eso también se desvanecerá.

Nos damos de la mano y caminamos hacia el inevitable final. Nos miramos a los ojos y vemos en ellos toda nuestra historia. Sonreímos.

Y decidimos cómo acabará esta historia.

Escribir cuando ya has publicado

Recuerdo que, hace un año, por estas fechas, me encontraba enfrascado en la corrección de La chica de las mariposas. Eran meses trepidantes e ilusionantes para mí. Mi sueño, poco a poco, iba tomando forma y todos los años escribiendo la novela empezaban a merecer la pena.

Últimamente pienso mucho en cómo escribí esa novela y cómo escribo ahora.

Durante aquellos años, escribía cuando me apetecía y siempre como hobby, creo que nunca me obligué a hacerlo. Escribía con la esperanza de publicar, sin presión, sin prisa, pensando, como siempre había hecho, que si no publicaba esa novela, lo haría con la siguiente, que tan solo era cuestión de tiempo, de trabajo, de esperar, que estaba haciendo las cosas bien y me gustaba lo que hacía.

Creo que todo ha cambiado.

Sigue gustándome lo que hago, pero escribo con una presión que no me gusta. Tengo que escribir mejor, la historia tiene que gustar más y ser más buena que la anterior. La prosa debe ser más bonita, debe tener los giros necesarios y la trama resultar interesante, los personajes deben ser redondos y carismáticos. Y, por supuesto, debe haber un final que quite el aliento.

Todo estos elementos ya debían estar antes, pero ahora lo vivo con más presión porque me siento observado y juzgado.

Lo peor es que esa presión no me la impone nadie, soy yo mismo el que se exige y se destruye continuamente.

Luego viene el tema de compararse a los demás y la presión se hace aún más grande.

Porque sí, porque pensar que yo escribí mi novela en tres años y hay gente escribiendo una novela cada tres meses no es muy alentador. Somos nuestras circunstancias y cada uno tiene su ritmo, pero ver a autores continuamente en el tintero publicando cosas, moviéndose, con cada vez más seguidores y mas metidos en el mundillo, te hace preguntarte en todo momento qué demonios estás haciendo con tu vida.

Y la respuesta no suele ser muy positiva.

Y repito: la presión no dejo de ponérmela yo porque parece ser que, ahora que por fin he publicado, no puedo retroceder, tengo que ir a más. No es una recomendación, ni un deseo, es una obligación.

Y eso parece que significa publicar una novela al año porque, si no, no estás en el tintero; publicar en alguna antología para que la gente siga acordándose de ti, que se te vayan abriendo puertas y aumentes tus seguidores en cientos; para que se note que eres alguien, que esto de la escritura no es cuestión de suerte ni flor de un día.

Crear más, pero no sé si mejor.

Crear, en general, pero no sé si disfrutándolo.

Porque hubo un tiempo en que escribía con la ilusión de que la gente me leyera y disfrutara con lo que hago, y sigo haciéndolo, pero estoy en un punto en el que muchas veces siento obligaciones que no quiero asumir, deberes que me autoimpongo y, a la vez, me crean ansiedad.

Porque quiero escribir para disfrutar, no como obligación para la gente siga acordándose de mí.

Y creo que me estoy arrastrando a mí mismo al abismo.

Porque, ¿qué pasaría si no consiguiera publicar la novela que estoy escribiendo ahora mismo? En principio, no debería pasar nada y debería tomármelo como un simple bache en el camino.

Pero, probablemente, me hundiría.

Pensaría que lo de mi primera novela ha sido una ilusión, que no sirvo para esto, que nada ha merecido la pena.

Nadie ni nada me obliga a publicar constantemente, pero nos hemos creado una visión en la que creemos que no publicar constantemente es caer en el olvido, cuando, en realidad, creo que es lo normal.

Supongo que, al fin y al cabo, más que obligarme a escribir y crear mucho, con la posible pérdida de calidad que eso puede acarrear, a lo que debo obligarme es a remodelar mi cabeza para aceptar las posibles caídas que pueda haber en este largo camino. Y,  sobretodo, hacerme a la idea de que cada persona es un mundo y no puedo compararme a los demás.

Creo que esa será la única manera de avanzar de verdad.