¡Mi primera novela! | La chica de las mariposas

¡Hola a todos/as! Sí, ya lo había dejado caer en una entrada anterior pero hoy vengo a hablaros específicamente de ello: acaba de salir a la venta mi primera novela publicada.

Bueno, qué fácil es escribirlo y qué difícil ha sido llegar hasta aquí. Quien lleve por este blog un tiempo, sabrá que uno de mis sueños desde hace años ha sido el de publicar una novela. Llevo escribiendo novelas (o intento de novelas) desde los quince años. Empecé con una historieta horriblemente escrita sobre un vampiro que quería conquistar el mundo en la cual no había imaginación ninguna. La historia imitaba una novela sobre zombies que había leído en el instituto, los nombres de los personajes eran de personas de mi alrededor y la corrección gramatical y ortográfica brillaba por su ausencia.

Pero por algo se empieza. Descubrí que aquello me gustaba y me entretenía muchísimo. Coincidió con la época en que me bebía los libros de Harry Potter y la literatura me empezaba a gustar, así que poco a poco fui mejorando y mi campo de visión se fue ampliando.

Han pasado doce años y en medio hay 4 novelas más. Y diréis: ¿dónde están? En un rincón olvidado de mi ordenador, por supuesto. Las novelas que he escrito a lo largo de estos años me han servido para mejorar muchísimo, pero soy consciente de que no son buenas o, al menos, no tienen el estándar de cálidad que yo mismo me quiero imponer para que vean la luz. No quiero publicar cualquier cosa porque el fin no es publicar en sí, el fin es crear algo que, primero, me emocione a mí y, luego, emocione a los demás, que un producto que lleva mi nombre sea de calidad, al menos bajo mi punto de vista.

¿Cómo sucedió?

La chica de las mariposas es la primera novela con la que acabé totalmente satisfecho y con la que, por fin, me vi con fuerzas para intentar publicarla. La veía como el final del camino de todos los años que había dedicado a este blog, de todo lo que me había dejado en él. Las demás novelas eran yo contando cosas, narrando. Esta soy yo exprimiéndome al máximo. Quizá por eso tardé tres años en escribirla. Por eso o por que siempre voy con mil cosas a la vez.

La envié a varias editoriales y ni siquiera recibí un “no” por respuesta, cosa que dice mucho más de ellas que de mi novela. Me parecía un desperdicio que no fuera a publicarse, pues me creía que era lo mejor que había escrito nunca y que realmente merecía la pena que la gente la leyese, pero mi ánimo y las posibilidades que tenía de hacerlo iban remitiendo.

Y entonces pasó. Estaba con unos amigos de viaje en Viena y uno me pasó un tweet en el que una chica (la que sería mi editora) buscaba gente a la que le gustara escribir. ¿Qué podía perder? Nada, claro, así que me interesé y resultó ser una nueva editorial que buscaba novelas que publicar.

He de decir que, vistos mis resultados anteriores, envié la novela más por inercia que por esperanza. Al final, el vacío que me habían hecho las otras editoriales iba dejando huella en mi ánimo y ya estaba pensando más en qué iba a ser lo siguiente que iba a escribir que en seguir enviando el manuscrito a alguna parte.

Y pasó. EL MAIL, en mayúsculas, diciéndome que la novela había gustado y que estaban interesados en publicarlo. Suspiro, suspiro, corazón a mil, grito ahogado y… cautela. Antes he mentido, hubo editoriales que sí me contestaron para decirme que les interesaba mi novela, pero cuál era mi sorpresa cuando me decían que tenía que pagar yo por imprimir los ejemplares, distribución o publicidad de la misma o que ni siquiera iban a corregirla. Pocas cosas me enfurecían tanto, porque si tanto confiaban en mi novela, si tanto les había gustado como decían, ¿por qué no apostar al todo por ella? Me cabrea la gente que se quiere aprovechar de la ilusión de la gente.

Una vez revisadas las condiciones me di cuenta de que no, que esta vez iba en serio, iban a apostar por mi novela como yo siempre había querido y, desde el principio, tuve la intuición de que se iba a hacer un buen trabajo, que la iban a cuidar y mimar, cosa que, realmente, era lo único que yo quería. No había pasado yo tres años de mi vida escribiendo como para que, ni siquiera, fuera corregida, como me ofrecían en otros lares. Publicar sí, pero no a cualquier precio, no en mi nombre.

El proceso

A partir de aquí nos pusimos a trabajar. Se envió la novela a una Sensitive Reader porque la novela trata algunos temas complicados y, junto a la editora, me marcaron las directrices que, bajo su punto de vista (que también sería el mío) harían la novela mejor. Y es que ese es el proceso de edición que, realmente, debería haber siempre. Yo ya sé maquetar una novela, para hacer eso me autoedito, lo realmente importante es que mejoren tu novela, que te aconsejen en el proceso y llegue de la mejor manera al lector.

Eso hicimos durante meses, trabajamos codo con codo observando fallos y virtudes, corrigiendo aquello que no cuadraba y haciendo la novela más leíble. Y es que al final, por mucho que tú leas y leas, nunca llegarás a ser tan objetivo como una persona ajena a ti.

Y la portada, tema aparte. La editora y yo coincidimos desde el principio en lo que queríamos (en realidad, coincidimos en casi todo lo relativo a la novela, suerte inmejorable) y, una vez le comenté a la ilustradora la idea de Ara que tenía en mente, la supo plasmar a la perfección sobre el papel. Yo tenía una idea, pero ella la mejoró, dibujando una imagen mucho más nítida que la que yo tenía en la mente.

Realmente, todo este proceso fue agotador, pero necesario para que la novela llegara al lector tal cual la queríamos, para que estuviéramos orgullosos de ella.

El resultado

Y lo estamos. Creo que La chica de las mariposas es una buena novela, con sus virtudes y defectos, pero una buena historia, al fin y al cabo. Creo que, dentro del mar de historias que se publican cada año, esta se desmarca e intenta ser diferente. Al menos lo hemos intentado. Por mi parte, no quería hacer algo olvidable, una novela que, cuando la acabaras, la miraras con indiferencia y la dejaras en un rincón olvidado de tu estantería, sino algo que te hiciera pensar, reflexionar y, sobretodo, sentir. Porque, al final, los libros están hechos para hacernos sentir emociones, creo que es lo más importante.

De momento, en general, la novela está gustando. Siempre quedará alguna opinión que me haga decaer el ánimo porque, es una mierda pero, queramos o no, siempre nos afecta más lo negativo que lo positivo, aunque lo primero sea un mínimo porcentaje. Al final me tengo que quedar con lo positivo, gente con la que no había hablado en la vida diciéndome que ha llorado con la novela, que mi trabajo de tres años se lo han ventilado en dos días porque les encanta cómo está escrita, que es distinta, que emociona, que a ver si hay segunda parte.

Y, si me paro un momento a pensarlo, es maravillosa la reacción que está habiendo, el apoyo que he encontrado en familia, amigos o, incluso, personas que ni conozco. Me parece algo tan irreal lo que está sucediendo que, creo, no acabo de asimilarlo. Quizá sea con el paso del tiempo, cuando eche la vista hacia atrás cuando me dé cuenta de que… hostias, con perdón, he publicado un libro.

¿Y ahora qué?

Ahora seguir escribiendo, pues esto no es más que el principio. Quiero seguir mejorando, porque soy consciente de mis fallos y errores, quiero seguir dándole forma a historias que tengo en mi cabeza, reflexiones a las que quiero dar salida. Quiero sorprender y escribir historias diferentes, desmarcarme y crear mi propio sello, dejar huella con lo que hago, seguir haciendo lo que más me gusta.

Porque, al final, creo que eso es lo que busca todo ser humano: estar en el que considera su lugar en el mundo.


MARIPOSAS-cubierta-final

Sinopsis

Vic se muda a Madrid dispuesto a ser feliz haciendo lo que realmente le gusta, el único modo en el que cree que se debe vivir.

Ara coge cada noche su guitarra y canta sus canciones de concierto en concierto; la música lo es todo para ella y solo se entiende a sí misma cuando suenan unos acordes.

De Logroño o de su pasado, ambos buscan huir.

La vida puede ser un ascenso infinito y una caída libre, dos personas que conectan sin querer o un remedio inesperado a lo inevitable.

La vida puede ser un «para siempre» o solamente «1996».

 

Compra la novela en la web de la editorial: http://roomiediciones.com

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