Caure no feia mal – Joan Dausà y Santi Balmes (Mi canción de la semana XXI)

¡Hola a todos/as! Madre mía. Debo pedir disculpas porque esta sección se llama “Mi canción de la semana” y ya ni canción de la semana ni siquiera canción del mes, hacía mil que no hacía una entrada de estas que tanto me gustan, que no me paraba un momento a charlar con vosotros.

Ya os conté la última vez que mi vida había cambiado 180º porque me habían llamado de cataluña para ser profesor. Hoy os vengo con otra novedad a la que, proximamente, le dedicaré un post: en junio saldrá a la venta mi primera novela, se llama La chica de las mariposas y tenéis toda la información en la web de la editorial Roomie ediciones.

Pero bueno, al contrario de lo que decía Francisco Umbral, yo hoy no he venido aquí a hablar de mi libro. Hoy os traigo al que, probablemente, es mi descubrimiento del año, una canción que desgarra el alma y rompe el corazón, hoy os traigo a Joan Dausà y Santi Balmes con su Caure no feia mal.

Descubrí esta canción allá por marzo, cuando me salió en una lista de Spotify. Debo

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reconocer que no fue la típica canción que me entró de primeras, sino que no fue hasta pasados unos días cuando me di cuenta de cuál era su verdadera magnitud. Esto es algo que me pasa con más frecuencia de lo normal: escucho una canción, sé que me ha gustado pero no derriba la puerta de mi casa de una patada, y tiempo después, tan solo con un par de escuchas más, se convierte en una canción que sé que me acompañará toda la vida. Esta experiencia describe la importancia de masticar bien la música, de dar segundas oportunidades, de no juzgar una canción por lo que te dice de primeras sino analizarla en profundidad y sacarle todo el jugo, como si fuese una obra de arte. ¿No lo es acaso?

Caure no feia mal es una canción para cerrar los ojos al instante y sumergirte en ella, de dejarte llevar como si estuvieras en una nube flotando, volando, de sentir su leve traqueteo en el corazón, una canción para pensar en todas esas veces que has caído, de volver a la niñez.

Esta canción habla justo de eso, de esa época de vida en que tropezábamos y alguien nos ayudaba a levantarnos, en que caíamos una y mil veces y alguien nos alzaba al vuelo y nos curaba las heridas, de ese anhelo por ser otra vez niños y tener de nuevo a ese héroe o heroína en el que confiábamos, con el que sabíamos que nada malo nos podía pasar.

Porque sí, ser adulto tiene sus ventajas, pero su mundo se parece más bien a una jungla que a otra cosa. Constantemente tropezamos y caemos, constantemente nos empujan, más bien, y debemos tener la fuerza suficiente como para levantarnos nosotros solos, sin la ayuda de nadie. Ya nadie nos arropa por las noches, ya nadie nos da un beso en la herida, ya nadie nos limpia la sangre bajo el agua, ya nadie nos ayuda a respirar.

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Pero esta canción no es solo su letra, es su atmósfera. Desde el principio, desde ese leve rasgueo de guitarra que sonará toda la canción hasta el piano, pasando por las voces de dos monstruos como Joan y Santi. Todo nos lleva a un estado de nostalgia, melancolía y ensoñación increíble. Todo llega a lo más profundo de ti, todo da justo en la tecla necesaria. Primero caemos, nos hacemos daño, la vida nos da el golpe, y con la entrada del violonchelo vamos subiendo, nos curan, nos miman, nos reconfortan, nos cubren con una manta y nos dan un beso en la frente.

Y pensamos “ojalá ahora un simple beso lo curara todo”.

La canción avanza y alcanzamos un final que, más que envolverte en nostalgia, reconforta, te hace sacar media sonrisa y sentirte bien. Ese “y deixava caure el cos y volaba”, “dejaba caer el cuerpo y volaba”, te llena de vida y, tal vez, te hace relativizar las cosas y quitarle peso. Y es que, si de niño las heridas se curaban con un simple beso o la sangre se iba bajo el simple chorro de agua del grifo, ¿por qué no ahora? ¿Por qué hacer más grandes las cosas que, quizá, no tienen tanta importancia? ¿Por qué no centrarnos en lo que de verdad tiene relevancia en nuestra vida?

Ser niños, volver a jugar, olvidar las cosas malas al instante siguiente, caer y que no haga daño. Deberíamos aprender a ser lo que un día fuimos.

Hace tan poco que he descubierto a Joan que aún estoy masticando y descubriendo sus canciones. Me está gustando mucho porque la mayoría de sus canciones me inspiran calma y me llevan a muchos recuerdos y atacan recuerdos personales, como si cada canción contase algo de mí. De todas maneras, aún estoy en los inicios y no puedo situarlo al lado de otros cantautores favoritos como Andrés Suárez, Damien Rice, Zahara o Keaton Henson. De todas formas, ya os puedo recomendar otras canciones suyas como La teva veu, Diria que eres tu o Quan soni la tendresa.

Realmente espero aprovechar mi estancia en Cataluña y poder verlo en directo, pues creo que es un músico que debe ganar en el escenario, que sus canciones se harán más grandes y llegarán aún más si cabe al fondo del corazón, como demuestra este directo de la canción que os traigo hoy en el parque del Tibidabo, en Barcelona, y que os dejo abajo.

Y con esto me despido. Prometo volver en breves a hablaros de mi libro y a hacer más reseñas de canciones, me tengo que prohibir a mí mismo hacer tan pocas. Espero que me sigáis recomendando vuestras canciones favoritas y que todo os vaya genial.

¡A seguir escuchando mucha y buena música! 🙂


Joan Dausà y Riera (Sant Feliu de Llobregat, 1979) es músico, actor, presentador, licenciado en Administración y dirección de empresas por la UPF y licenciado en interpretación por el Instituto del Teatro. Es conocido principalmente por su banda de música pop Joan Dausà i els Tipus d’Interès.

Tiene 5 discos en el mercado: Jo mai mai (2012), Barcelona Nit d’estiu (2013), On seràs demà (2014), Barcelona Nit d’hivern (2015) y Ara som gegants (2018).

Vía Wikipedia


LETRA

No em deixis caure / si se m’emboira la mirada / Porta’m a casa / deixa que dormi sota l’arbre / Torna’m al lloc / on la vida bategava / i caure no feia mal.

I quan bufava vent de nord / m’enfilava entre les branques / de dalt de tot veia el llac que el fred glaçava / I em descordava els botons de l’abric en feia ales /
i omplia els pulmons d’aire.

I deixava caure el cos i volava / Almenys per uns segons volava / I deixava caure el cos
i volava / I si no ho feia tant se val / caure no feia mal.

Avisa l’àvia / m’he fet sang aquí a la cama / Entrem a casa / que t’ho netejo sota l’aigua / Ara un petó / d’aquells que tot ho curaven / quan caure no feia mal.

I quan bufava vent de nord / m’enfilava entre les branques / de dalt de tot veia el llac que el fred glaçava / I em descordava els botons de l’abric en feia ales /
i omplia els pulmons d’aire.

I deixava caure el cos i volava / Almenys per uns segons volava / I deixava caure el cos
i volava / I si no ho feia tant se val / caure no feia mal.

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